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domingo, 10 de julio de 2011

HELENIO HERRERA Q.E.P.D.: EL MAESTRO DE LA ESTRATEGIA Y LA TACTICA....Sus cuatro fundamentos: La preparacion Fisica, El progreso de la Tecnica del jugador, La tactica del Partido, La Moral.


Los magos convierten en realidad la fantasía variando a su antojo lo que le rodea. Helenio Herrera enseñó que en el fútbol nada es imposible. Su único pretexto fue ganar en tiempos en los que el estilo sólo preocupaba a la hora de levantar un trofeo. Su ego se alimentó de títulos. HH revolucionó el juego y se empeñó en demostrar que, a veces, una persona es más importante que un equipo.
Polémico, charlatán, provocador o genio. Herrera acopió tantos calificativos como frases polémicas para el lapidario del fútbol. Quizá su personalidad díscola fue consecuencia de una infancia complicada que marcó su nómada estilo de vida. Nació en Buenos Aires en 1910, según su partida de nacimiento -en 1916, según defendió falsamente toda su vida-. Hijo de andaluces (padre de Estepona y madre de Gaucín), con 16 años emigró a Marruecos para buscar junto a sus padres una vida más fácil. Tuvo que renunciar a su deseo de triunfar en Boca Juniors, en cuyo equipo juvenil actuó de delantero centro. Casablanca no fue un destino de su gusto y en poco tiempo hizo las maletas para viajar a Europa, a París. Inició entonces su vida lejos de la familia y comenzó a formarse el mito.
 Su primera experiencia como entrenador fue el Puteaux, desde el que dio el salto en 1945 al Stade Français, club en el que antes había triunfado como jugador. Fueron los primeros de los 15 equipos que dirigió. Tres años después cruzó la frontera rumbo a España, el destino de sus primeros éxitos. La afición del Atlético de Madrid le recibió recelosa y marchó directo al Valladolid a cumplir un año de destierro. Volvió y conquistó dos ligas consecutivas (1949 y 1950).
 Fue suspendido cinco años por firmar en secreto por el Barça cuando entrenaba al Sevilla
Sus primeros logros dieron coartada a su incontinencia verbal. Pasó fugazmente por el Málaga, el Deportivo y el Sevilla. La ambición le pudo y concluyó su etapa en el club hispalense envuelto en la polémica. Ramón de Carranza, presidente de la entidad por 1957, le denunció a la FIFA tras descubrir que había firmado en secreto por el Barcelona. Herrera fue suspendido cinco años y decidió marcharse a Portugal, al Os Belenenses, a la espera de que se calmase la situación. Finalmente, el perdón llegó después de que el Barça convenciera al Sevilla con una cantidad que osciló entre uno y cinco millones de pesetas, según las fuentes que se consulten.
 El Barcelona es la consagración de sus habilidades como técnico. Lo convierte en un equipo ganador que lidera sobre el campo Luis Suárez, al que rodean otros futbolistas legendarios como Kocsis o Czibor.
 En 1961 volvió a cambiar de escudo. Aterrizó en el Inter de Milán junto a Luis Suárez. Juntos marcaron la etapa más brillante de la historia del equipo italiano. En ocho años logró tres ligas, dos Copas de Europa y dos Intercontinentales. Lo más importante de este periplo es la herencia que dejó para el fútbol. Su sistema de cuatro defensas y un líbero revolucionó el juego. Se le atribuyó la paternidad del catenaccio, táctica que ya usó Karl Rappan para convertir en un rival temible a la selección suiza durante los años 30.
Durante su estancia en el Inter compaginó su tarea con la de ayudante de Pablo Hernández Colorado en la selección española (de 1959 a 1962) y la de seleccionador de Italia (de 1960 hasta 1967).
 De su éxito en la década de los 60 es de donde se extraen las claves de su catón futbolístico. Herrera se convirtió en un personaje obsesivamente detallista. Impuso a sus jugadores un régimen de entrenamiento rígido. 

Les obligó a largas concentraciones, controló sus costumbres alimenticias. "Mis jugadores son instruidos al detalle. No pueden equivocarse", decía.
 Su celo profesional se convirtió en un problema personal cuando en 1973 sufrió un infarto que le obligó a cerrar precipitadamente su etapa como técnico de la Roma. Su halo triunfador se apagó.
 Sus últimas experiencias en el banquillo fueron una concesión a la nostalgia. Volvió al Inter (73-74), entrenó al Rimini (78-79) y finalizó su carrera en el Barcelona (79-81) con una Copa del Rey como epílogo. La salud le obligó a alejarse definitivamente del césped. Su corazón dejó de resistir en 1997, en Venecia.
Giacinto Facchetti, su jugador predilecto, quedó como el guardián de sus apuntes de fútbol cuando murió. En Italia aseguran que José Mourinho se interesó por ellos y llegó a contactar con la viuda de Herrera. Sin duda, el técnico portugués es el reflejo más fiel de aquel tipo cuya figura quedó encumbrada por los títulos y enturbiada por las palabras. HH puede que no fuese especial, que no fuese el mejor del mundo, pero en su empeño estuvo siempre el hacer todo lo posible por ser ambas cosas.
  • "El fútbol no es la gambeta. La consigna es ganar"

  • "En el fútbol no hay magia, sí pasión y lucha"

  • "Yo nunca he tenido diferencias con ningún jugador, incluido Di Stefano y Kubala. Claro, siempre y cuando hagan lo que yo digo"

  • "Una vez un periodista me preguntó por qué dirijo sólo equipos grandes, pues porque los chicos no pueden pagarme"

 angel liceras MARCA.COM
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RINUS MICHELS Q.E.P.D.: EL MAESTRO DEL FUTBOL TOTAL.... La formula: Bloque + Imaginacion = Espectaculo.


No hay mayor regalo para un futbolista que el encontrarse en manos de un entrenador capaz de imponerle disciplina y, además, ofrecerle el espacio de libertad necesario para mostrar sus habilidades. Rinus Michels (1928-2005) fue para sus jugadores un general, un tipo serio e intransigente. Pero supo como nadie sacar todo el brillo que puede lucir un equipo. Su nombre fue durante años la vanguardia del fútbol.
Michels fue un innovador, el primer técnico que alcanzó la excelencia, el primer custodio del fútbol total. Inventó la fórmula perfecta: bloque + imaginación = espectáculo. Johan Cruyff fue la estrella indiscutible de su particular universo futbolístico. Entre ambos hicieron al Ajax campeón de Europa y dominador de la Eredivisie a finales de los 60. Juntos discutieron en el Barcelona la supremacía del Real Madrid yeyé a principios de los 70.
Hay quien considera que Michels no hizo sino continuar a su manera la senda abierta en el Reino Unido por Alf Ramsey, Jock Stein, Matt Busby, Bill Shankly, Don Revie, Bill Nicholson, Ron Greenwood o Allison Malcolm. Más allá de las comparaciones, la realidad es que fue él quien aglutinó el reconocimiento generalizado de todo el mundo. A los ojos de la FIFA es el mejor entrenador del siglo XX.
Accedió al banquillo ajaccied en 1965 y apenas tardó una temporada en ganar su primera liga.
 El Michels jugador desarrolló íntegramente su carrera en Ámsterdam, primero en el Ajax (1945-1958) y luego en el modesto Ámsterdam Zandvoortmeeuwen (1959-1960). Después de su retirada siguió vinculado al fútbol labrándose en silencio una carrera como técnico. Accedió al banquillo ajaccied en 1965 y apenas tardó una temporada en ganar su primera liga. Después llegaron tres más y el broche de una Copa de Europa que convirtió en legendario a aquel equipo formado por Ruud Krol, Johan Neeskens, Gerrie Mühren, Johny Rep, Piet Keizer y el propio Cruyff, entre otros.
En 1971 fichó por el Barcelona con el encargo de hacerlo mejor que el triunfante Real Madrid de Miguel Muñoz. El título liguero no llegó hasta 1974, con Cruyff ya de azulgrana.
 Para ese mismo año tenía reservada toda una lección que quedó para los anales del fútbol. La Holanda que acudió a la cita mundialista de Alemania desplegó el mejor juego que se recuerda en la historia del torneo. Aunque perdió la final con el anfitrión, conquistó el título honorífico de mejor equipo que nunca ganó un Mundial. Allí se acuñó el término de la Naranja Mecánica, concepto que simplifica el despliegue racionalizado de un equipo tan trabajador como generoso con el espectáculo. Defensa y ataque como una sola cosa.
 La gloria con Holanda le llegó en su tercera etapa como seleccionador, en 1988, cuando ganó la Eurocopa junto a una generación sensacional de futbolistas tales como Ronald Koeman, Frank Rijkaard, Ruud Gullit y Marco van Basten.
Aquel triunfo llenó el vacío de éxitos que padeció desde que dejó definitivamente el Barcelona en 1978. Su camino deambuló por la liga de Estados Unidos y la Bundesliga hasta que cogió las riendas de la selección holandesa por última vez entre 1990 y 1992. "Era un entrenador con una superioridad natural que era respetada por el equipo; un hombre de pocas palabras, aunque en su última época se volvió más humano". Así definió Koeman a Rinus Michels cuando falleció en Aalst (Bélgica) por culpa de un problema cardíaco. Fue el 18 de febrero de 2005. Tenía 77 años cuando su corazón le cobró la última factura de su amor por el fútbol frenético.

angel liceras MARCA.COM
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sábado, 9 de julio de 2011

TELE SANTANA Q.E.P.D. :"EL MAESTRO DEL JUEGO BONITO"



A la selección brasileña le hubiese bastado un empate ante Italia para alcanzar las semifinales del Mundial de 1982. Habría sido el premio mínimo y merecido para un equipo compuesto por un centro del campo de fábula: Sócrates, Zico, Falcao y Eder. Hay entrenadores incapaces de renunciar a sus principios futbolísticos bajo ninguna circunstancia. Tele Santana lo fue entonces. Aquella brillante selección quedó eliminada 3-2 víctima de su propia valentía. Brasil fracasó, pero su jogo bonito perdurará siempre.
Santana nació en 1931 en Itabirito, al sureste del país. Se crió en un ambiente futbolero favorecido por la figura de su padre, entrenador y presidente del equipo local. Junto a él depuró sus facultades como delantero. Empezó a volar en solitario a los 20 años, en el Fluminense. Era un joven de aspecto frágil, pero ágil e inteligente. Abordaba con descaro defensas temibles. No se intimidaba ante nadie. Amaba los retos. En Brasil se le recuerda como un amante de las causas perdidas.
"Más importante que ganar una Copa del Mundo es presentar el mejor fútbol. Lo importante es el espectáculo". Esta frase de Santana justifica la inesperada derrota mundialista del 82, bautizada como 'la tragedia de Sarriá'. El orgullo por el juego que desplegó la selección hizo aún más amarga la desdicha de la torçida. Algunos hinchas desbocados intentaron quemar su casa. Optó por la distancia y se refugió en el dinero saudita del Al-Ahli, su única experiencia en el extranjero.
Nunca antes un seleccionador brasileño había tenido una segunda oportunidad tras un fracaso mundialista.
Para entonces parecían muy lejanos los éxitos conseguidos en los diferentes campeonatos estatales en los que había entrenado. Su carrera en los banquillos comenzó en su querido Fluminense en 1969. Logró títulos con el Flu, con el Atlético Mineiro (1970-1976) y el Gremio (1977-1979). Tras un paso baldío por el Palmeiras aceptó el cargo de seleccionador.
El peor error que se pudo achacar a Santana en 1982 fue el de intentar ser fiel a la tradición de una camiseta. Su honestidad futbolística fue el mejor crédito que encontró la CBF para ofrecerle la ocasión de la venganza mundialista. Nunca antes un seleccionador fracasado había tenido una segunda oportunidad. Se le consideró el último hilo de esperanza -fio de esperança- al que aferrarse para ganar el Mundial de México de 1986. El pasado y la responsabilidad resquebrajaron la filosofía de un escarmentado Santana. "Esta vez no cometeremos los mismos errores. Jugaremos a la defensiva", anunció. Hubo demasiadas distorsiones internas y externas durante el clasificatorio sudamericano y el torneo. Brasil no pasó de cuartos.
Pese al doble fracaso conquistó el cariño de la fanática afición brasileña. La revista Placar quiso saber cuál era para sus lectores el mejor entrenador de la historia del país como motivo del partido número 1.000 de la selecçäo. El elegido fue Tele Santana.
Con maestría hizo del Sao Paulo el mejor equipo del mundo a principios de los 90. Lo ganó todo en Sudamérica (un Brasileirao, dos Libertadores, dos Recopas, una Supercopa…) y extendió su dominio al resto del mundo al hacerse con la Copa Intercontinental durante dos años consecutivos y ante dos equipos de leyenda: el Barcelona de Johan Cruyff, en 1992; y el Milan de Fabio Capello, en 1993.
Un derrame cerebral en 1996 le obligó a dejar de entrenar para siempre. Fumador y diabético, debía atender su salud por encima de cualquier cosa. Aunque siguió ligado al fútbol como asesor del Palmeiras, el futuro sólo le deparó complicaciones. Tele Santana falleció el 21 de abril de 2006. Su cuerpo descansa abrazado por el afecto de millones de brasileños en el cementerio Parque de la Colina, en la capital del estado de Minas Gerais, en la ciudad de Belo Horizonte.
      "El fútbol es arte, es divertido, siempre atacando"
      "Si tengo que mandar a mi equipo a dar patadas al rival o a ganar con un gol robado, prefiero perder el partido"
      "No hago milagros, no soy un inventor. Sólo trabajo con dedicación y mucho respeto"
      "Hay quienes me llaman romántico, pero me dedico al fútbol y eso me satisface mucho"
ANGEL LICERAS MARCA.COM 
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¿CUALES SON LOS MOTIVOS DEL ATHLETIC DE BILBAO PARA ESCOGER BIELSA? ¿SERA ACABAR CON LA EJEMONIA DEL BARZA? ¿LO LOGRARA?

Los socios del Athletic de Bilbao no acudieron el jueves a las urnas para decidir solamente entre Fernando García Macua y  Josu Urrutia, candidatos a la presidencia. También lo hacían pensando en la continuidad de Joaquín Caparrós y en la posible llegada al banquillo de Marcelo Bielsa, promesas electorales de uno y otro, porque en el Palacio de Ibaigane no solo se elegía presidente, sino también técnico. Ganó Urrutia, el ex capitán de los leones, un hombre del club; pero también lo hizo Bielsa, el 'Loco', el estudioso, el maestro 'inexperto'.
El preparador argentino no es un entrenador al uso. Son sus peculiaridades lo que le hacen especial, pero si hay que destacar una por encima de las demás, ésa es la de su obcecación por el análisis de los rivales. Él mismo reconoce que está completamente obsesionado y que tanto es su empeño en estudiar a los equipos que ya no se divierte viendo partidos. No disfruta, solo analiza, y ésa es su tristeza.

Cuentan que cuando tuvo lugar el devastador terremoto en Chile en 2010, el mismo que asoló el país y dejó cerca de dos millones de damnificados, su principal preocupación fue el paradero de sus vídeos. El ex seleccionador chileno investiga, observa, examina, y lo hace constantemente. Ése es su método y además, trabaja sin descanso. Tanto es así que cuando comenzó a entrenar a la selección chilena hizo instalar una pantalla en la furgoneta que le trasladaba para, después de los entrenamientos, continuar viendo vídeos en el trayecto del recinto a su casa. Un auténtico adicto al trabajo.
Su forma de entrenar es ante todo exigente, se puede decir que agotadora. Es metódico y pide el cien por cien a sus jugadores, tanto física como mentalmente, hasta el punto casi de exprimirles. Por esa razón su método funciona en los combinados nacionales, pero en el trabajo diario, el que realiza un club cualquiera que disputa una o más competiciones, puede resultar demasiado pesado para lo que acostumbran. No tiene problemas en vetar a la prensa si su presencia obstaculiza lo más mínimo su programa y dificulta la concentración de sus hombres y no le importa llegar a tener desavenencias con los periodistas como ya ocurrió cuando les prohibió la entrada a las sesiones preparatorias de Chile.

El entrenador que viajó para reclutar jóvenes promesas. Pero su exigencia es directamente proporcional a su interés por la cantera. Se preocupa por los jugadores más jóvenes, a los que considera básicos en su esquema y fundamentales para el futuro del fútbol. Y si no los tiene a mano, él va en su busca. En su segunda etapa como entrenador, cuando dirigió al Newell's Old Boys, se encargó él mismo de captar nuevos talentos. Nada de dar órdenes desde un sillón y pedir fichajes. El 'Loco' cogió un mapa de Argentina, trazó sobre él una cuadrícula para dividir el país por zonas y se desplazó a aquellos lugares donde le habían dicho que había algún jugador que prometía. Personalmente les iba a visitar y les invitaba a hacer una prueba para su equipo. Uno de los reclutados fue un conocido de la Liga española, Mauricio Pochettino.

Lleva años sin conceder una entrevista, pero eso no significa que no le guste hablar. En la rueda de prensa en la que se despidió como seleccionador de Chile tras el emotivo adiós que le brindó la afición en el estadio Monumental de Santiago, habló ante 45.000 personas durante cerca de 45 minutos antes incluso de dejar que la prensa le lanzara una sola pregunta. Quería agradecer el cariño recibido durante su etapa al frente del combinado chileno y lo hizo al más puro estilo argentino, sin límite de tiempo. Su carácter vehemente y apasionado ha dejado frases célebres. Muchos no se olvidarán de aquélla que le espetó a Fernando Gamboa: "Si me aseguran ganar me dejo cortar este dedo".

Aunque tenía contrato hasta el año 2015, dejó la selección chilena por discrepancias con la ANFP (Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile) después de cuatro años, pero ofertas no le han faltado. A su puerta llamaron Sevilla y Real Sociedad, pero ninguno de los dos le convencían. Massimo Moratti, presidente del Inter de Milán, también le llamó, en este caso por teléfono, y la respuesta fue la misma. Allí se reencontraría con compatriotas que ya estuvieron a sus órdenes como Walter Samuel, Cambiasso, Milito o Zanetti, y lo que es más importante, tendría asegurada su participación en la máxima competición continental.

Sin embargo, el Athletic también pujaba por él, y aunque su contratación dependía de la victoria de Urrutia en las urnas, su buena relación con el que sería director deportivo, José María Amorrortu, y los valores que representa el club vizcaíno, fueron claves para el 'sí' del argentino. Pocas referencias más le hacían falta a Bielsa además de las recibidas de Pochettino. Al Athletic también le tiene estudiado. Sabe de su atención a la cantera, y ése ha sido el punto de encuentro entre técnico y club.
Un 'pero' en su currículum.

Su dilatada carrera y sus éxitos deportivos le hacen ser uno de los técnicos más codiciados por su forma de trabajo y veteranía . Ganó dos ligas con Newell's Old Boys y otro campeonato nacional con el Vélez Sarsfield, al frente de la selección argentina consiguió el oro en los Juegos de Atenas y llevó a Chile, donde le consideran un héroe nacional, a cosechar los mejores resultados de su historia. Sin embargo, tiene un vacío en su currículum. Carece de experiencia en Europa, y ése es el pero que le han puesto todos aquellos que intentan imaginárselo en el banquillo de San Mamés.

Su paso por España fue efímero porque su andadura en el Espanyol en la temporada 1998/99 apenas duró tres meses, concretamente seis partidos, pero será en el Athletic donde demuestre si sabe adaptarse o no a la Liga española. Lo que no tendrá que probar es su seña de identidad, eso que le ha acompañado a lo largo de toda su carrera profesional: que está loco por el fútbol.
El Confidencial.
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viernes, 8 de julio de 2011

MENOTTI:"El fútbol tiene tres misterios y el resto son números de teléfonos. Espacio, tiempo y engaño".

Hola Flaco, ¿cómo se encuentra usted de salud?

¿Le mandó Relaño acá sólo para preguntarme por eso?

Pero estuvo tocado, ¿no?

Ando bien. La Prensa montó una bola. No era nada serio.

Hablemos de River. Argentina está impactada por su caída a la B y el mundo por los incidentes de su barra brava.

Noooo. Las barras son detestables, tienen una complicidad espantosa con las fuerzas y poderes políticos. La barra puede haber intentado otras cosas, pero no lo de Monumental. Los poderes políticos y económicos las conocen y las usan. Hay una marginalidad que surge de una desculturización histórica de este país que ha llegado a la clase media. Al joven no le importa nada, tiene un alto consumo de drogas y ningún compromiso social. Y surge en este tipo de eventos.

¿Y qué solución propone?

El fútbol debe definir qué rol ocupa en la sociedad argentina. En nosotros es un hecho cultural. Somos una sociedad sin ánimo de lucro, construida por emigrantes con una visión de representatividad Cuatro italianos fundaron Boca, tres españoles San Lorenzo de Almagro. Hay multitudes, pasión y un negocio que devora todo, la trampa, la mentira... El fútbol sufre una decadencia espantosa y una desprotección increíble del Estado, ya que el Ministerio de Justicia debería actuar. ¿Por qué no declara el Estado la bancarrota de Boca Juniors? Porque el ministro se tiene que ir a vivir a Vietnam. Le queman la casa, le matan los hijos. Hay una impunidad...

Sin embargo, en lugar de intervenir, el Estado financia el 'fútbol para todos'.

¿Cómo se asocia el Estado con 14 socios que han hundido sus empresas? O sos tonto, o te conviene por alguna razón. Le digo, está pagando a 90 periodistas. Y una sobredosis de fútbol. Lo bueno muchas veces no es mejor. Una paella está bien, 25 en 25 días no.

¿Y Grondona?

Se ha caído en el facilismo de culpar siempre a Grondona. Y la tiene, ¡y cóoooomo la tiene! Pero lleva 30 años porque los 10, 15 clubes lo sostienen o viven de sostenerlo. Y encima tienen la suerte de que mientras Venezuela exporta petróleo y Bolivia estaño, acá futbolistas. Y eso que cada vez juegan peor. Es un caos.

Los síntomas asustan.

Para colmo hay algunos golpes profundos a la vanidad argentina que se los ha dado la forma de ganar de España. Y el Barcelona, cuyo juego provoca un rechazo a lo nuestro porque ese era el juego de Argentina. Cuando jugaban Rial, Di Stéfano, Sívori, o los Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Lostau. Les llamaban los Caballeros de la Muerte porque te mataban tras dar 80 toques. Y cuando vemos a los argentinos de ahora, ¡madre mía! Cuando hablo de desculturización no es sobre leer a Borges. En la cultura de fútbol no es raro retrasar un pase para ganar metros. Cuando yo jugaba, tirabas un centro y si no caía en la cabeza de delantero te gritaban. ¡Ahora ni saben sacar córners! Y se pierde asistencia mientras Europa recupera el público futbolero. España debate de estilo y Argentina de botineras, cortes de pelo y boludeces.

Su optimismo respecto al fútbol español contrasta con su pesimismo del argentino.

Cuando veía justificarse a Mourinho con todo ese despelote que monta, pensé: 'Eso ya lo viví yo acá'. Entrenadores que nunca pierden. Siempre hay una excusa, un rebusque, una explicación. Acá tuvo éxito, pero afortunadamente en España no ha cuajado porque estaba el Barcelona. Cuando no ganan, a estos tipos no los conoces. Aquí perdimos el norte cuando el entrenador pasó a ser más importante que Maradona. ¿Estamos locos?

¿Y el desempeño de Guardiola al mando del Barcelona qué opinión le merece Flaco?

Guardiola cuando habla parece que no se entera de que él es el entrenador. Habla del fútbol, de sus magníficos jugadores. Después de aquel 5-0, a Mourinho se le salió la cadena. No aguantó la humillación. El portugués no soportó la goleada. Nunca en mi vida, en todos los países que estuve, vi una superioridad semejante. ¡Y en un Real Madrid-Barcelona! Le metió cinco en el marcador y diez en el juego. Intolerable. Hablamos del Madrid oiga.

Guardiola debe mucho a La Masia, pilar sobre el que se ha redefinido el fútbol español.

La Masia no sólo enseña a jugar, también crea el escenario para que apliquen ese estilo. El Barcelona, y España, son como Paco de Lucía. Tiene talento, pero además crean el escenario perfecto en el que expresarlo. Recuerdo cómo se enojó cuando le dije a Luis Aragonés que el fútbol español debía elegir si quería morir como toro o torero. Y al final, ganó la Eurocopa eligiendo ser torero.

¿Cómo ha visto la evolución y el asentamiento de un estilo de juego como el tiqui-taca?

Es un estilo que ha crecido alternando los elogios y la envidia. El 99% de los entrenadores quisiera jugar como el Barcelona, pero muchos no saben. No es ponerse a decir 'toque, toque, toque'. Es más complicado jugar así que poner cuatro centrales en la cancha. Los tiempos los marca la inteligencia. Tenés que dar los toques necesarios para encontrar el espacio. Anoche me reía hablándolo. El problema no son los asistentes, lo que no queda es a quién asistir. Y en el Barcelona mientras llega Iniesta, Pedro, Villa, Messi, Piqué, hasta Alves. Y acá...

...siga profesor.

Acá Riquelme pisa la bola, levanta la cabeza y solo ve a Palermo delante. O Argentina, con tres cincos: Mascherano, Cambiasso y Banega, más Rojo, Zanetti ¿A quién asistimos?

¿Dónde reside el éxito?

El de Guardiola es producto del entrenamiento. ¿Eran tan grandes los jugadores antes de él? Xavi era un buen jugador sin más, Iniesta medio suplente, Puyol un buen defensor que no jugaba la pelota, Busquets no existía, Pedro no sé de dónde lo sacó, Alves estaba lleno de confusiones y PiquéPiqué ahora es majestuoso. Al nivel de Baresi y Beckenbauer.

La próxima temporada el Real Madrid se acercará aún más y será más competitivo.

Mourinho en la conducción no es tonto. En algún momento no llegarán más jugadores porque los tendrán todos. Ganará y goleará, pero en el juego al Barça no le va a ganar. Le ganó un partido que cabeceó Cristiano y ni ese día le ganó en el juego. Ahora si vos tenés a Messi, a Pelé, Ronaldo, a Maradona, a Cruyff y a Di Stéfano, por supuesto que ganas. Pero no te garantiza que vayan a jugar bien. Porque a lo mejor Di Stéfano jugaba mejor con Puskas o Pelé con Coutinho. No es cuestión de amontonar pianistas, luego hay que asumir roles complementarios, acompañar y ver si están dispuestos a hacerlo. El Barça lo tiene y el Madrid debe lograrlo ahora.

¿Agüero o Neymar?

¿Para qué? ¿Para jugar dónde? No hay tantos partidos. Duele ver cómo se va haciendo mediocre Kaká o a Benzema perder la ilusión al no jugar. Si eres Agüero y suplente de Benzema, puedes pelear. ¡Pero si eres suplente de cuatro, debes esperar a que se muera medio equipo para jugar!

Hablemos de la Copa América. ¿Le gusta el nuevo Brasil?

Pareciera A Menezes lo veo más comprometido con el fútbol brasileño que a Dunga. Sus jugadores no pierden la genética, pero los futbolistas son como los perros de caza. Si te los llevas a casa y no lo sacas al campo, cuando vuelvas se olvidó de cobrar piezas.

¿Argentina?

España y el Barcelona ganan, juegan bien y los imitan todos menos Argentina. Acá hay una generación de entrenadores lamentables. Y allá tienen a Guardiola y a Del Bosque, un tipo vivo que maneja los tiempos, respetuoso, con sensibilidad futbolera porque jugaba bien. No era ningún pelotudo, se crió en el gran Madrid. España ha provocado en el fútbol una revolución impresionante. Ahora, si España cae con Chile en el Mundial, me tengo que ir a vivir al África.

Alemania también ha adoptado un modelo de fútbol combinativo con Joachim Löw.

Empieza con Klinsmann. Yo lo tuve de jugador en la Sampdoria y tengo relación con él. Me decía que quería fortificar la idea del juego de Alemania. Ahora tienen menos jugadores, pero juegan mejor.

Algún apunte más reseñable en esta dirección.

Colombia. Un equipo que puede llegar a jugar muy bien si no se asusta. Con el fenómeno de Guarín. Continuismo..

Italia vive tiempos difíciles.

Los éxitos españoles han generado desprecio de los jugadores italianos hacia su propio fútbol. Ahora escuchas decir a Gianni Rivera: 'No se puede jugar así..' ¡Pero si ellos eran campeones jugando así!

Le veo entregado al discurso futbolístico de la Roja.

En Argentina el fútbol negocio, el tramposo, estaba afilándose las uñas cuando Barça y Madrid se iban a medir en los cuatro clásicos. Si llega a ganar el Madrid, se abre una época oscura para el fútbol allá. Acá el fútbol ya se salvó una vez gracias al Huracán del 73 (lo entrenaba él). El caos del fútbol argentino era terrorífico. Estudiantes reinaba dando patadas, con los alfileres Pero aparece un equipo que juega bien al fútbol y sale campeón. Eso da chance a la juventud y a los futbolistas. Y el mensaje cala: 'Se puede jugar bien, se puede salir campeón' La influencia es tan grande, el efecto tan bueno...

El 4-3-3 se ha implantado.

El primero que empezó a jugar así fui yo. Tenía a Quini, que un día marcó cuatro goles, y aún así era suplente. Mi delantera era Marcos, Maradona, de Messi, y Carrasco.

Visto así...

No se engañe amigo. El fútbol tiene tres misterios y el resto son números de teléfonos. Espacio, tiempo y engaño.

Explique engaño.

Vengo con la pelota, el defensor está parado. Amago que se la voy a dar a éste y se la doy. ¿Está bien? No. Vengo y el defensor no sabe a quién se la voy a dar. ¿Está bien? No, porque defiende todo. Tengo que hacer que el defensor crea que se la voy a dar a uno y se la doy a otro. Engaño.

Se adivina cierto optimismo en su habitual pesimismo antropológico profesor.

Optimismo no, esperanza. Pero aún quiero ver la dignidad con la que pierde España.

Gracias por su tiempo.

Esta oficina siempre está abierta para hablar de fútbol.

Y me alegro que esté recuperado de su salud.

No me sea pelotudo.

Fermin de la Calle as.com
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jueves, 7 de julio de 2011

BILARDO:"Yo siempre supe que al jugador le ayudas, pero es él quien gana. El entrenador tiene su importancia o no ganaría lo que gana". ¿Sabe por qué?


 


Carlos Salvador Bilardo (Buenos Aires, 1939) jugó de medio en el San Lorenzo de Almagro y en el Club Deportivo Español (club argentino), y vivió sus mejores años entre 1965 y 1970 en el histórico Estudiantes de La Plata dirigido por Osvaldo Zubeldia que ganó el Metropolitano, tres Copas Libertadores y la Intercontinental. Como segundo del mítico entrenador argentino, comenzó una larga carrera como técnico, en la que alcanzó la gloria con el Mundial que ganó Argentina en 1986 de la mano de Maradona. Al lado del 10, vivió también los temblores del pasado Mundial de Sudáfrica. Trabajador incansable, Bilardo es desde 2008 el coordinador técnico de la federación argentina. A los 72 años, niega que en su ideario todo fuera válido para ganar.
Pregunta. ¿Cómo cambió su visión del fútbol en su carrera?
Respuesta. Cambió el fútbol, no la visión, pero lo vives distinto porque lo piensas distinto. Ni siquiera piensa igual un futbolista de ahora que uno de antes. Salvo en la plata. En eso siempre pensaron, los de antes y los de ahora.
P. ¿Siguen vigentes en el fútbol actual los códigos que aprendió como jugador?
R. No, ahora ya no hay códigos en nada, ni en el fútbol ni en la vida. Antes usted daba la mano y decía: "Te vendo el departamento: trato hecho". Eso bastaba. Ahora tienes que ir con un abogado y ni siquiera el documento sirve.
P. ¿Reconoce a los futbolistas de ahora en aquellos con los que usted compartió vestuario?
R. Lo que menos ha cambiado es el jugador, pero el fútbol es distinto. Bueno, la táctica no ha cambiado mucho. La mentalidad del jugador cambió menos que la táctica, y la táctica cambió poco. Hay 10 tácticas entre 1900 y 1986. Pero la táctica es solo elegir cómo dispones a los jugadores en el campo y al final siempre dependes de ellos. Eso es como los caballos. Tú sabes que hay caballos que arrastran de un carro para que les den de comer. A los de carreras les miman, les cuidan, los limpian y les dan de comer dos veces al día. Esto es lo mismo: hay chicos que juegan en la calle y estos que tenemos aquí, que son la élite. Ganas la carrera si tienes al bueno. Dependes del jugador. Cuanto más técnico sea, cuanta más calidad tenga... Yo siempre supe que al jugador le ayudas, pero es él quien gana. El entrenador tiene su importancia o no ganaría lo que gana. ¿Y sabe por qué?
P. ¿Por qué?
R. Porque el técnico decide por todos. Y para saber si un técnico es bueno, hay que ver qué jugadores adquirió, a quién dejó ir, cómo salió en los campeonatos... Ahí sabes si es bueno o no.
P. ¿Usted fue mejor futbolista o mejor entrenador?
R. Como jugador tuve suerte, pero hice muchos sacrificios: jugaba al fútbol y estudiaba Medicina. Yo jugué en un equipo que ganó tres Copas de América, una Intercontinental contra el Manchester y otras de acá. Y lo hice estudiando y terminé la carrera. Era mucho más divertido ser jugador porque pensabas por uno. Siendo DT [director técnico] piensas por 40. Es otro compromiso.
P. Messi, como persona, ¿le recuerda a algún futbolista que haya conocido?
R. No, es un tipo calladito, es muy especial. Yo creo que Messi no se dio cuenta de lo que es, de lo que representa. Vamos a Japón, a Sudáfrica, a Catar y es ¡Messi, Messi, Messi! Pero es un chico muy modesto, muy tranquilo, muy bueno, de familia. Por eso los compañeros le quieren tanto, porque él no se siente más que nadie. Por eso, cuando mete un gol, siempre le abrazan todos.
P. En eso, ¿es comparable a lo que fue Maradona?
R. No, es más. Por la televisión. A Messi le han visto jugar en todos sitios. A Maradona, no. Por ejemplo, en la época de Di Stéfano no lo veíamos ni aquí.
P. ¿Don Alfredo fue el mejor?
R. De lo que yo vi, sin duda. En el 59 con San Lorenzo, jugué contra él, con el Madrid, en la cancha de River. Bueno, yo le vi desde el banco. No me lo podía creer. Nunca vi nada igual. La agarraba en un arco, la metía en el otro. Corría, corría y jugaba bien. Dejaba la sangre. Él lo dijo: "El jugador debe dejar la sangre en el campo". Y él lo hacía. La cancha era suya. Luego vinieron Pelé, Maradona, Cruyff, que rompió todos los moldes.... Ahora es Messi, muy arriba... y nadie más. Pero no lo digo yo, ni vosotros los periodistas... no, lo dicen los jugadores. El futbolista siempre sabe quién es el bueno y del bueno, el mejor. Y Messi, con mucha diferencia, es el mejor de todos.
P. ¿Por qué en Argentina se cuestiona tanto a Messi?
R. Porque es el mejor y todo el mundo habla del mejor.
P. Hay quien da por seguro que a Messi ya le hubieran lesionado en aquel fútbol que no se veía por la tele. ¿Es así?
R. No. A Messi le pegan mucho, pero no dice nada, se levanta y la pide otra vez. Antes no había cámaras, luego hubo dos. Ahora hay 40. Pero las patadas a Lio se las dan igual.
P. Aquel Independiente suyo tenía fama de ser muy duro...
R. No, eso fue una mala fama porque no convenía que ganáramos. Éramos intrusos. El fútbol era de Boca y de River, y llegamos nosotros y no nos querían porque no éramos negocio para nadie. En El Gráfico no salíamos en la tapa nunca, una vez al año, en los diarios... Ni bolilla nos daban. ¿No vio usted lo que pasó esta vez? River se fue a la B y Vélez salió campeón. ¿De quién hablan? De River. Nosotros lo entendíamos, pero no que se nos criticara por meter goles de laboratorio: sacábamos al primer palo, la peinábamos al segundo, remate y gol. No sirve, decían. Estudiábamos a los rivales. En el Manchester-Benfica, en el 65, cuando salió campeón el Manchester, con Nobby Stiles, Best, Charlton... grabamos el partido en un aparato de aquellos con dos cintas redondas. Ahora eso lo hace todo el mundo, pero en aquella época estaba mal visto.
P. ¿Quién ha sido el mejor entrenador que ha visto?
R. Para mí, el mejor todavía sigue siendo Zubeldia. Y lleva 20 años muerto. Lo pensaba todo: el tiro libre corto, la jugada de laboratorio, si había que marcar hombre a hombre, en zona; si era necesario jugar desde atrás... Siempre encontraba la manera de ganar el partido, siempre. Eso de un jugador defensivo en el primer palo lo invento él.
P. ¿Qué importa más, jugar bien o ganar?
R. Una cosa lleva a la otra. Si juegas bien, ganas. Pero hay muchas maneras de jugar bien... Zubeldia las conocía todas. Es como Cruyff. Marcó un antes y un después, pero en el fondo, puso a Guardiola en medio y le rodeó de Begiristain, de Koeman, de Bakero... jugadores fantásticos. Y ahora Guardiola, que hace jugar muy bien, tiene a los mejores: Piqué, que es fantástico, Xavi, Iniesta... Al final, los mejores siempre ganan si les das un orden.
P. ¿Qué recuerda del Sevilla?
R. Trabajé a gusto. En la temporada anterior se salvaron del descenso por un punto. Mire los datos y la primera vuelta había sido muy buena y la segunda, muy mala. ¿Sabe por qué? En la segunda parte del curso en Sevilla hay cuatro fiestas: la semana santa, la fiesta de abril, la otra y la otra... Yo a los jugadores les dije: "No hay fiesta, se acabó". Perdimos la clasificación para la Copa europea el último día en el último minuto. A mí me entendieron bien en Sevilla. Pero había una cosa que me molestaba: los jugadores siempre tenían prisa para irse al vestuario tras el entrenamiento. Había uno que era un avión. Un día pité el final de la práctica y salió como siempre. Fui a los vestuarios, dejé que se bañara y, cuando estaba sequito y casi vestido, le dije: "Vístete que nos volvemos al campo, que se me olvidó una cosa". Le hice patear al arco desde la raya de área chica. Me entendió. A partir de ese día, cuando yo decía se terminó, él iba despacito, caminando. También les pedí que ayudaran a Jaime, el utilero. Le dejaban solo con los balones, los palos, los petos... Les dije que era una vergüenza y me entendieron.
"Messi es muy especial. Creo que no se dio cuenta de lo que es, lo que representa"
"Si juegas bien, ganas. Una cosa lleva a la otra. Pero hay muchas maneras de jugar bien"

LUIS MARTIN elpais.com
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