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sábado, 29 de mayo de 2010

“El verdadero GANADOR no usa tópicos ni pretende ganar con palabras y sí con actitudes y aptitudes".

Referirse a José Vicente Hernández Fernández puede que no diga tanto al aficionado al deporte como escuchar el nombre de PEPU HERNÁNDEZ, el técnico español que mayores títulos ha ofrecido al deporte nacional. Medalla de oro en el Mundial de baloncesto de 2006, medalla de plata en el Europeo de 2007 como seleccionador, su palmarés también incluye en su dilatada trayectoria una Copa del Rey, y los títulos de subcampeón de la Liga ACB y de la Copa Korac con el Estudiantes.

Pepu, nombrado mejor entrenador de la temporada 2003/04 por la Asociación de Entrenadores de España, posee un carisma especial para guiar o conducir a un grupo de elegidos “prefiero que el equipo “quiera hacer” y no “tenga que hacer”.

Su habilidad para socializar talentos ha convertido al seleccionador de baloncesto en un hombre del que hablan así jugadores como Jorge Garbajosa, “haríamos cualquier cosa por él” destacaba en una reciente entrevista el jugador de la NBA.

Pepu es sobre todo un amante al baloncesto, opción que priorizó frente a sus estudios de Ciencias de la Información. Su vida es el baloncesto y la educación de deportistas, gracias a una clara actitud pedagógica. Una dilatada trayectoria en las categorías inferiores presidida desde una máxima "Baloncesto equivale a educación, generosidad, solidaridad, trabajo en equipo, talante y tolerancia. Son valores que preparan a un jugador para el futuro". Así de expresivo se mostró al recoger el Premio Príncipe de Asturias a los Deportes y así de interesante se muestra a lo largo de esta entrevista.

Tras una dilatada trayectoria como entrenador creo que a Pepu Hernández hay que considerarlo como algo más que un entrenador, quizás como un educador, un formador de personas, un profesor de baloncesto.

"Me gustaría que así fuera. Creo que si un entrenador lo es únicamente de técnica y de táctica, y más en categorías de formación, no logrará una completa educación del deportista" .

¿Le interesa tanto o más la persona que el jugador?.

"Siempre primero la persona. Si no somos capaces, como entrenadores, de solucionar los problemas personales del jugador no se conseguirán los resultados que buscamos, y por otra parte, existirá un déficit importante en la educación deportiva y social del jugador" .

Y ahí es importante la colaboración, la suma de esfuerzos; entiendo que considera que la idea de equipo parece ir más allá de los jugadores y del cuerpo técnico.

"Creo que es posible, aunque no fácil, conseguir el GRAN EQUIPO, partiendo del núcleo formado por los jugadores, ayudado por los técnicos y asistentes (delegado, medico, preparador físico, fisioterapeutas y entrenadores), protegido y asistido por los responsables de la Federación y los Patrocinadores. Y atendido por los medios de comunicación, que transmiten los valores del grupo al componente más numeroso del GRAN EQUIPO, que son los aficionados y las personas, que aunque no les guste el deporte sí pueden valorar, espero que de manera positiva, las actitudes del núcleo inicial de jugadores”.

“La comunicación y coordinación entre las partes es imprescindible y es necesaria la vigilancia constante” .

“El contacto constante y directo entre todos los componentes del equipo es lo que permite la puesta en común. La capacidad de “hablar claro”, de disentir, de debatir razonablemente e incluso la posibilidad de estar de acuerdo nos acercan a la unidad y al convencimiento de lo que “queremos” hacer y no a lo que “tenemos” que hacer” ”.

Deduzco entonces que en su estilo de dirección parece que prefiere convencer y llegar al jugador. Otros entrenadores han obtenido títulos por distinto camino, desde un estilo autoritario, coercitivo, punitivo ...

“Cualquiera de los estilos mencionados puede conducir al éxito. Particularmente prefiero que el EQUIPO ”QUIERA HACER”, no que “TENGA QUE HACER”. El camino es más largo y difícil, pero cuando se consigue es mucho más gratificante”.

Es decir, para usted, la motivación radica en objetivos “valiosos”, de tipo emocional, que van más allá de los títulos, del éxito deportivo. ¿Considera que el rendimiento llega a ser la consecuencia de un estado de ánimo colectivo?.

“El grupo debe estar convencido de lo que puede conseguir y de cómo lo puede conseguir. La meta puede ser muy atractiva pero el camino hasta ella es lo que más debe motivar, al menos a los responsables de la planificación y preparación del grupo”.

“Los ingredientes racionales son imprescindibles para competir. Los ingredientes emocionales son los que dotan al EQUIPO de las capacidades EXTRA para ganar o por lo menos competir de la mejor manera posible”.

No debe ser fácil conseguir esa “química” a la que define como compromiso colectivo. ¿Cómo lo consigue?

“Intentando demostrar con los hechos y no solo con palabras la importancia de todos y cada uno de los componentes. Conceptos como respeto, confianza, generosidad y humildad son un buen punto de partida”.

Al entrenador le toca templar las emociones individuales y colectivas. A usted le toca darle equilibrio al equipo, ¿cómo trabaja este aspecto?.

“Equilibrio es un concepto al que recurro constantemente para dar un sentido a la relación dentro del grupo, a las características de nuestro juego y también al comportamiento que debemos observar fuera de la cancha para no perder contacto con nuestro objetivo. Intentar ser coherente y justo, puede ayudar”.

Sabe usted que hay entrenadores que no hablan individualmente con sus jugadores, que lo evitan. Solo hablan cuando se dirigen al grupo y casi exclusivamente de baloncesto ¿Qué opina de este estilo de llevar a un equipo?.

“Creo que es muy importante una constante comunicación abierta y directa tanto en el ámbito individual como en el colectivo, que permita descubrir “problemillas” e impedir que se conviertan en problemas de muy difícil solución”.

“Siempre que sea posible los componentes del grupo deben tener acceso a toda la información, conocer las debilidades, (los puntos fuertes son conocidos por todos) para que generosamente alguno o todos puedan ayudar”.

¿Parece que a usted le interesa sobre todo el talento solidario, el talento al servicio del equipo?.

“En un deporte como el baloncesto no cabe el talento que no esté dispuesto a ofrecerse al conjunto. Si no suma no es talento, se pueden tener habilidades, pero no es talento”.

Usted trata de educar “valores” dentro del grupo. ¿Un equipo con “valores” o principios es un grupo más compacto, más sólido?.

“Determinadas circunstancias permiten a un equipo mostrar capacidades y valores que estaban ocultos tanto para los componentes del grupo como para los seguidores. La detección y reconocimiento de los valores alimentan de nuevo al Equipo y permiten un mayor y mejor acercamiento al gran público, con la importancia de mostrar su ejemplar comportamiento a los más jóvenes”.

¿Qué valores son los pilares básicos sobre los que construir un equipo?.

“Compromiso, solidaridad, generosidad y humildad pueden formar una buena base sobre la que ir creciendo”.

El entrenador es en cierta medida el “espejo” en el que se mira el jugador, llegando a contagiarse de cómo piensa y siente su entrenador. Duda si percibe dudas, confía si percibe confianza. ¿El rol de entrenador es más difícil cuando se tiene conciencia de ello? Usted ha conseguido que su equipo crea en usted, Garbajosa, Pau Gasol, Navarro, todos creen en usted en el amplio sentido de la palabra.

“No se puede siempre estar convencido de todo, pero si es útil tener pocas pero muy sólidas convicciones. El primero en dar confianza y no solo con palabras será el entrenador y si el grupo es inteligente responderá con confianza”.

Pero el entrenador se examina diariamente ante sus jugadores. Éstos perciben las pequeñas contradicciones que le van restando credibilidad. ¿Cómo puede convivir con esta exigencia permanente?.

“Esta es una cuestión importante. Si existen contradicciones se llega a confundir al grupo y la capacidad para la puesta en común se deteriora. Pido constantemente a mis ayudantes que vigilen mis propuestas para no caer en la contradicción”.

Sin embargo, hay entrenadores que hablan mucho y hacen poco. ¿Qué importancia otorga a los hechos en relación con las palabras?.

“Las palabras pueden mostrar, los hechos demuestran. Sin demostración no se llega al pleno convencimiento tanto individual como colectivamente”.

Hablemos de la Selección Española de baloncesto, sin duda, es un referente de trabajo en equipo. En la cancha se le ve evolucionar como un auténtico EQUIPO. ¿Cómo llega a lograr que grandes estrellas antepongan el protagonismo del equipo al suyo individual?.

“En ocasiones me pregunto si no estoy siendo injusto con el individuo al mencionar continuamente la palabra Equipo, sin reseñar los meritos adquiridos por los jugadores que forman el Equipo Nacional, pero creo que esos meritos ya están descontados. Es lógico pensar que si el Baloncesto es un juego de EQUIPO solo como EQUIPO se puede competir y solo como EQUIPO se puede llegar a ganar. Los jugadores saben que la suma de voluntades mejora al EQUIPO y, así el EQUIPO es capaz de destacar las cualidades del jugador”.

Tal vez, después de escuchar sus palabras, la raíz radica en que usted considera que no hay jugadores “imprescindibles. El éxito en el mundial parece darle la razón.

“Es preferible que un equipo no tenga dependencias significativas pues lo convierte en previsible. Todos los jugadores deben sentirse importantes para repartir las cargas de responsabilidad y no jugar con exceso de peso. Por otra parte si se tiene en el equipo un líder y por diversas razones no participa, ¿qué toca ese día?, ¿no competir?”.

Tal vez por este argumento ha conseguido que la selección juegue de “memoria”, hace un juego fluido, alegre,... ¿Esto se consigue más con mucho entrenamiento o tiene más que ver ese estado de ánimo colectivo que usted imprime y singulariza su forma de vivir la competición?.

“En la Selección Nacional tenemos menos tiempo para entrenar del que nos gustaría por lo tanto necesitamos hacer todas las propuestas más sencillas y trabajar muy directamente en la creación de un ambiente propicio y práctico para la rápida aceptación de las normas básicas que nos acercaran a nuestro estilo”.

Recordando momentos puntuales por ejemplo el reciente Europeo, ¿No cree que en la final ante Rusia al equipo le perjudicó el ansia por conseguir el título, por hacer el doblete en casa? ¿Quizá el equipo traicionó alguno de sus principios?, ¿no buscó en exceso a Pau Gasol?, ¿por qué se rompió ese fluir en el juego, jugar de “memoria”?.

“Por distintas rezones llegamos algo justos a la final. Nos enfrentamos a un rival que supo en determinadas fases del partido limitarnos en nuestro estilo y sí, es posible que existiera un exceso de peso en la responsabilidad individual”.

Por eso usted argumenta siempre la conveniencia de las rotaciones. Todos han de sentirse importantes en el éxito del equipo.

“Por el estilo con el que se quiere dotar al equipo es muy importante que exista una muy alta participación y rotación que permita jugar con la más alta intensidad. Se dan partidos en los que si la intensidad de la defensa y la velocidad de respuesta es grande no es necesario recurrir al bagaje táctico”.

En el análisis a sus conceptos destaca también su máxima de que trabajando en equipo se puede superar a cualquier rival. Por la misma lógica si no es así, cualquier rival te puede superar.

“Sin duda. Es muy improbable encontrar rivales sin un alto nivel competitivo, por lo tanto la diferencia puede estar en la capacidad del grupo para la puesta en común”.

Profundizando en su singularidad como técnico, además de intentar educar usted consigue el disfrute en el equipo, tanto entrenando como compitiendo. ¿No cree que aun está muy arraigada la creencia de que “la letra con sangre entra”?.

“Sabemos que el que algo quiere algo le cuesta y que la progresión en el deporte se consigue mediante el esfuerzo (no sacrificio), aunque no siempre tiene que resultar aburrido. Si se puede disfrutar también en los entrenamientos con la variedad, competitividad y novedades, mejor para todos”.

Habla de esfuerzo y no de sacrificio. Esto rompe con la idea tradicional de que hay que “sufrir” para ganar. Usted se refiere al disfrute en los entrenamientos pero también en los partidos. Y parece que todos lo consiguen, los jugadores en la cancha y usted en el banquillo.

“No me parece justo que una victoria dure veinte minutos y que una derrota te agobie durante tres semanas. La propia competición es un gran aliciente, si te encuentras preparado, tanto individual como colectivamente, puedes disfrutar de ella tratando de imponer el estilo del equipo. Sufrimiento no, sacrificio no, pero sin esfuerzo para superarte y superar a tu rival no se podría llegar a disfrutar con el trabajo bien hecho independientemente del resultado”.

¿Qué le dice el tópico de “ganar sí o sí”, “ganar como sea”?.

“El verdadero “ganador” no usa tópicos ni pretende ganar con palabras y si con actitudes y aptitudes compite contra deportistas y personas de igual a igual y los pequeños detalles técnicos, tácticos y de responsabilidad inteligente son los que pueden darte la posibilidad de ganar”.

Y si entramos en tópicos ¿qué le sugiere “el baloncesto es así”?.

“Espero que no sea una frase que arraigue en el deporte del baloncesto. Sí la he oído en el fútbol y no me gusta porque denota inmovilismo y conformismo. En Baloncesto preferimos preguntarnos constantemente ¿por qué el Baloncesto es así?, y buscar la respuesta adecuada para que resulte cada día más atractivo sin perder los valores básicos”.

Su personalidad marca a sus equipos pero ¿podría decirnos qué es para usted “saber competir”?.

“Como entrenador lo que más me preocupa es tener al Equipo preparado para la competición. Prefiero intentar enseñar a “pescar” que tener que “dar peces” solo cuando se necesita”.

“Para la Selección, saber competir es respetar y respetarse y no olvidar el COMPROMISO adquirido con sus amigos, con sus compañeros, con su deporte o con su país, lo importante es que exista COMPROMISO”.

Me sorprende gratamente su maestría en el manejo de la psicología. ¿Es usted un autodidacta en la dirección del equipo?. ¿Ha contado en alguna ocasión con la colaboración del psicólogo del deporte?. ¿Qué opina de esta figura profesional en el trabajo de un equipo?.

“Tengo muy pocas nociones de psicología. Me baso en la experiencia adquirida y en escuchar con atención a otros compañeros entrenadores con muchas más y más validas vivencias. Escuchar al jugador y a todas las personas que en distintas materias puedan aportar algo es de una gran ayuda para mi cometido”.

Sabe usted que Pepu Hernández es la envidia de todos los aficionados al fútbol. ¡Cuánto darían por disfrutar como disfrutan los aficionados del baloncesto!.

“Baloncesto y Fútbol son deportes con distintos planteamientos y estilo pero con muy buenos profesionales. Estoy convencido de que muy pronto todos los aficionados al fútbol lo pasaran muy bien con los éxitos de la Selección”.

La paradoja es que desde el contexto del fútbol a usted posiblemente le tildarían de “blando” en por su estilo de dirección del equipo. Un gran error a mi entender.

“Yo no pretendo ser ni blando ni duro, únicamente justo y comprendo los riesgos que pueden acompañar a este estilo de dirección. Creo que seducir y convencer siempre es más complicado que ordenar”.

Usted dispone un poder de liderazgo que envuelve el entorno, pero como tal líder y por lo que deduzco en su personalidad usted no acepta este rol. Sin embargo, sus jugadores y colaboradores le han aupado a tal condición, le identifican y le reconocen como su líder. ¿Dónde cree que radica su capacidad de liderazgo?.

“Sinceramente espero que me reconozcan como alguien capaz de ayudar a los jugadores y al equipo cuando se necesita y como buen colaborador a la puesta en común, que no es poco”.

Para finalizar...

“Ha resultado tremendamente práctico y gratificante responder a esta entrevista pues siempre es bueno recordarnos y si es posible reafirmarnos en nuestro sistema y convicciones. Gracias por permitírmelo y adelante con vuestros propósitos pues esta iniciativa, basada en la inquietud y curiosidad será de gran ayuda para todo el que quiera conocer más y mejor no solo el mundo del deporte sino, me atrevería a decir, de la persona y de su sociedad”.

Yolanda Damiá / José Carrascosa
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