En un reportaje publicado en las páginas del rotativo chileno 'El
Mercurio', el periodista Nicolás Olea reúne a algunas de las personas
que han marcado la trayectoria del 'niño maravilla', con el fin de
analizar siete de los detalles que han marcado su corta pero intensa
trayectoria. Siete factores que explican por qué el Barça de Guardiola
se ha fijado en él y quiere que sea blaugrana lo antes posible.
El primer concepto que ayuda a comprender la razón futbolística de ser de Alexis es la mentalidad.
El aún jugador tiene claro que quiere llegar a lo más alto y en este
sentido habla Arturo Norambuena, quien le dio la alternativa en el
Cobreloa en el año 2005: "Alexis no se cansaba de entrenar porque vivía
para un solo objetivo: ser el mejor. Por eso mismo, tampoco se
desconcentraba en otras cosas, como divertirse".
Lagenética también
ayuda a definir a Alexis. El preparador físico de River en el 2008,
Oscar Ortega, considera que el tocopillano "tiene buena remoción de
lactato y una recuperación más rápida. Eso es genético y le permite
recuperarse rápidamente de ejercicios físicos muy destructivos". Un
factor fundamental atendiendo a la larga temporada que le espera al
Barça, inmerso en seis competiciones diferentes.
El tercer pilar de la carrera de Alexis es la estimulación,
una cualidad que el chileno ha desarrollado desde su infacia. Así, el
que fuera kiniesólogo de la selección de Chile, Fernando Zamorano,
apunta a 'El Mercurio' que "se nota que Alexis estimuló sus destrezas y
habilidades futbolísticas desde muy niño, que es cuando se aprenden las
técnicas del deporte. Él vivía con la pelota en los pies y eso le
convirtió rápido en un jugador diferente. Eso mismo hizo que sus fibras
rápidas fueses estimuladas en el momento indicado".
La velocidades
una evidencia en su manera de entender el fútbol. Este aspecto lo
analiza el preparador físico de Alexis Sánchez en la selección chilena
sub20, John Armijo. "la velocidad puede ser genética, pero el atleta
Usain Bolt no es futbolista. Hay factores coordinativos que se educan,
como la técnica en la velocidad y la frecuencia en la carrera", indica.
Armijo también incide en un quinto pilar de la carrera de Alexis: la alegría.
Puede parecer un aspecto secundario, pero no lo es, como apunta el
preparador físico: "La alegría le ayuda a recuperarse más práctico". El
mítico Jorge Aravena dirigió al 'niño maravilla' en la Sub15 y considera
que Alexis es "feliz en el fútbol, goza jugando, teniendo la pelota,
amagando o rematando".
La sexta palabra que aparece en este análisis es descanso.
Los preparadores físicos que ha tenido coinciden en la importancia del
respeto que el tocopillano da a los tiempos de descanso para estar
siempre a punto. "Los velocistas tienen fibras rápidas y están más
propensos a problemas musculares, por la falta de oxígeno en ellas",
manifiesta a 'El Mercurio' John Armijo. En este aspecto, Italo Traverso
preparador físico de Alexis en el 2005, cuando defendía la camiseta de
Cobreloa, añade que el jugador "siempre respetó los tiempos de descanso,
el sueño, el entrenamiento invisible".
Finalmente, el hambre acaba
de definir a Alexis Sánchez. Hambre de fútbol, de éxito, por supuesto.
"Cuando pierde la pelota, la trata de recuperar inmediatamente. Ojalá
todos los delanteros tuvieran esa característica. Es un hambre
especial", afirma Armijo, quien también recuerda que "el mejor psicólogo
de Alexis fue su niñez con carencias".
Mentalidad, genética,
estimulación, velocidad, alegría, descanso y hambre. Son los
ingredientes de un cóctel explosivo de fútbol con el nombre de Alexis
Sánchez y con destino al Barça, si no lo impide nadie.
Los magos convierten en realidad la fantasía variando a su
antojo lo que le rodea. Helenio Herrera enseñó que en el fútbol nada es
imposible. Su único pretexto fue ganar en tiempos en los que el estilo sólo
preocupaba a la hora de levantar un trofeo. Su ego se alimentó de títulos. HH
revolucionó el juego y se empeñó en demostrar que, a veces, una persona es más
importante que un equipo.
Polémico, charlatán, provocador o genio. Herrera acopió
tantos calificativos como frases polémicas para el lapidario del fútbol. Quizá
su personalidad díscola fue consecuencia de una infancia complicada que marcó
su nómada estilo de vida. Nació en Buenos Aires en 1910, según su partida de
nacimiento -en 1916, según defendió falsamente toda su vida-. Hijo de andaluces
(padre de Estepona y madre de Gaucín), con 16 años emigró a Marruecos para
buscar junto a sus padres una vida más fácil. Tuvo que renunciar a su deseo de
triunfar en Boca Juniors, en cuyo equipo juvenil actuó de delantero centro.
Casablanca no fue un destino de su gusto y en poco tiempo hizo las maletas para
viajar a Europa, a París. Inició entonces su vida lejos de la familia y comenzó
a formarse el mito.
Su primera experiencia como entrenador fue el Puteaux, desde
el que dio el salto en 1945 al Stade Français, club en el que antes había
triunfado como jugador. Fueron los primeros de los 15 equipos que dirigió. Tres
años después cruzó la frontera rumbo a España, el destino de sus primeros
éxitos. La afición del Atlético de Madrid le recibió recelosa y marchó directo
al Valladolid a cumplir un año de destierro. Volvió y conquistó dos ligas
consecutivas (1949 y 1950).
Fue suspendido cinco años por firmar en secreto por el Barça
cuando entrenaba al Sevilla
Sus primeros logros dieron coartada a su incontinencia
verbal. Pasó fugazmente por el Málaga, el Deportivo y el Sevilla. La ambición
le pudo y concluyó su etapa en el club hispalense envuelto en la polémica.
Ramón de Carranza, presidente de la entidad por 1957, le denunció a la FIFA
tras descubrir que había firmado en secreto por el Barcelona. Herrera fue
suspendido cinco años y decidió marcharse a Portugal, al Os Belenenses, a la
espera de que se calmase la situación. Finalmente, el perdón llegó después de
que el Barça convenciera al Sevilla con una cantidad que osciló entre uno y
cinco millones de pesetas, según las fuentes que se consulten.
El Barcelona es la consagración de sus habilidades como
técnico. Lo convierte en un equipo ganador que lidera sobre el campo Luis
Suárez, al que rodean otros futbolistas legendarios como Kocsis o Czibor.
En 1961 volvió a cambiar de escudo. Aterrizó en el Inter de
Milán junto a Luis Suárez. Juntos marcaron la etapa más brillante de la
historia del equipo italiano. En ocho años logró tres ligas, dos Copas de
Europa y dos Intercontinentales. Lo más importante de este periplo es la
herencia que dejó para el fútbol. Su sistema de cuatro defensas y un líbero
revolucionó el juego. Se le atribuyó la paternidad del catenaccio, táctica que
ya usó Karl Rappan para convertir en un rival temible a la selección suiza
durante los años 30.
Durante su estancia en el Inter compaginó su tarea con la de
ayudante de Pablo Hernández Colorado en la selección española (de 1959 a 1962)
y la de seleccionador de Italia (de 1960 hasta 1967).
De su éxito en la década de los 60 es de donde se extraen las
claves de su catón futbolístico. Herrera se convirtió en un personaje
obsesivamente detallista. Impuso a sus jugadores un régimen de entrenamiento
rígido.
Les obligó a largas concentraciones, controló sus costumbres
alimenticias.
"Mis jugadores son instruidos al detalle. No pueden equivocarse",
decía.
Su celo profesional se convirtió en un problema personal
cuando en 1973 sufrió un infarto que le obligó a cerrar precipitadamente su
etapa como técnico de la Roma. Su halo triunfador se apagó.
Sus últimas experiencias en el banquillo fueron una concesión
a la nostalgia. Volvió al Inter (73-74), entrenó al Rimini (78-79) y finalizó
su carrera en el Barcelona (79-81) con una Copa del Rey como epílogo. La salud
le obligó a alejarse definitivamente del césped. Su corazón dejó de resistir en
1997, en Venecia.
Giacinto Facchetti, su jugador predilecto, quedó como el
guardián de sus apuntes de fútbol cuando murió. En Italia aseguran que José
Mourinho se interesó por ellos y llegó a contactar con la viuda de Herrera. Sin
duda, el técnico portugués es el reflejo más fiel de aquel tipo cuya figura
quedó encumbrada por los títulos y enturbiada por las palabras. HH puede que no
fuese especial, que no fuese el mejor del mundo, pero en su empeño estuvo
siempre el hacer todo lo posible por ser ambas cosas.
"El fútbol no es la gambeta. La consigna es ganar"
"En el fútbol no hay magia, sí pasión y lucha"
"Yo nunca he tenido diferencias con ningún jugador, incluido Di Stefano y Kubala. Claro, siempre y cuando hagan lo que yo digo"
"Una vez un periodista me preguntó por qué dirijo sólo equipos grandes, pues porque los chicos no pueden pagarme"
No hay mayor regalo para
un futbolista que el encontrarse en manos de un entrenador capaz de imponerle
disciplina y, además, ofrecerle el espacio de libertad necesario para mostrar
sus habilidades. Rinus Michels (1928-2005) fue para sus jugadores un general,
un tipo serio e intransigente. Pero supo como nadie sacar todo el brillo que
puede lucir un equipo. Su nombre fue durante años la vanguardia del fútbol.
Michels fue un
innovador, el primer técnico que alcanzó la excelencia, el primer custodio del
fútbol total. Inventó la fórmula perfecta: bloque + imaginación = espectáculo.
Johan Cruyff fue la estrella indiscutible de su particular universo
futbolístico. Entre ambos hicieron al Ajax campeón de Europa y dominador de la
Eredivisie a finales de los 60. Juntos discutieron en el Barcelona la
supremacía del Real Madrid yeyé a principios de los 70.
Hay quien considera que
Michels no hizo sino continuar a su manera la senda abierta en el Reino Unido
por Alf Ramsey, Jock Stein, Matt Busby, Bill Shankly, Don Revie, Bill
Nicholson, Ron Greenwood o Allison Malcolm. Más allá de las comparaciones, la
realidad es que fue él quien aglutinó el reconocimiento generalizado de todo el
mundo. A los ojos de la FIFA es el mejor entrenador del siglo XX.
Accedió al banquillo ajaccied
en 1965 y apenas tardó una temporada en ganar su primera liga.
El Michels jugador
desarrolló íntegramente su carrera en Ámsterdam, primero en el Ajax (1945-1958)
y luego en el modesto Ámsterdam Zandvoortmeeuwen (1959-1960). Después de su
retirada siguió vinculado al fútbol labrándose en silencio una carrera como
técnico. Accedió al banquillo ajaccied en 1965 y apenas tardó una temporada en
ganar su primera liga. Después llegaron tres más y el broche de una Copa de
Europa que convirtió en legendario a aquel equipo formado por Ruud Krol, Johan
Neeskens, Gerrie Mühren, Johny Rep, Piet Keizer y el propio Cruyff, entre
otros.
En 1971 fichó por el
Barcelona con el encargo de hacerlo mejor que el triunfante Real Madrid de
Miguel Muñoz. El título liguero no llegó hasta 1974, con Cruyff ya de
azulgrana.
Para ese mismo año tenía
reservada toda una lección que quedó para los anales del fútbol. La Holanda que
acudió a la cita mundialista de Alemania desplegó el mejor juego que se
recuerda en la historia del torneo. Aunque perdió la final con el anfitrión, conquistó
el título honorífico de mejor equipo que nunca ganó un Mundial. Allí se acuñó
el término de la Naranja Mecánica, concepto que simplifica el despliegue
racionalizado de un equipo tan trabajador como generoso con el espectáculo.
Defensa y ataque como una sola cosa.
La gloria con Holanda le
llegó en su tercera etapa como seleccionador, en 1988, cuando ganó la Eurocopa
junto a una generación sensacional de futbolistas tales como Ronald Koeman,
Frank Rijkaard, Ruud Gullit y Marco van Basten.
Aquel triunfo llenó el
vacío de éxitos que padeció desde que dejó definitivamente el Barcelona en
1978. Su camino deambuló por la liga de Estados Unidos y la Bundesliga hasta
que cogió las riendas de la selección holandesa por última vez entre 1990 y
1992. "Era un entrenador con una superioridad natural que era respetada
por el equipo; un hombre de pocas palabras, aunque en su última época se volvió
más humano". Así definió Koeman a Rinus Michels cuando falleció en Aalst
(Bélgica) por culpa de un problema cardíaco. Fue el 18 de febrero de 2005.
Tenía 77 años cuando su corazón le cobró la última factura de su amor por el
fútbol frenético.
A la selección brasileña
le hubiese bastado un empate ante Italia para alcanzar las semifinales del
Mundial de 1982. Habría sido el premio mínimo y merecido para un equipo
compuesto por un centro del campo de fábula: Sócrates, Zico, Falcao y Eder. Hay
entrenadores incapaces de renunciar a sus principios futbolísticos bajo ninguna
circunstancia. Tele Santana lo fue entonces. Aquella brillante selección quedó
eliminada 3-2 víctima de su propia valentía. Brasil fracasó, pero su jogo
bonito perdurará siempre.
Santana nació en 1931 en
Itabirito, al sureste del país. Se crió en un ambiente futbolero favorecido por
la figura de su padre, entrenador y presidente del equipo local. Junto a él
depuró sus facultades como delantero. Empezó a volar en solitario a los 20 años,
en el Fluminense. Era un joven de aspecto frágil, pero ágil e inteligente.
Abordaba con descaro defensas temibles. No se intimidaba ante nadie. Amaba los
retos. En Brasil se le recuerda como un amante de las causas perdidas.
"Más importante que
ganar una Copa del Mundo es presentar el mejor fútbol. Lo importante es el
espectáculo". Esta frase de Santana justifica la inesperada derrota
mundialista del 82, bautizada como 'la tragedia de Sarriá'. El orgullo por el
juego que desplegó la selección hizo aún más amarga la desdicha de la torçida.
Algunos hinchas desbocados intentaron quemar su casa. Optó por la distancia y
se refugió en el dinero saudita del Al-Ahli, su única experiencia en el
extranjero.
Nunca antes un
seleccionador brasileño había tenido una segunda oportunidad tras un fracaso
mundialista.
Para entonces parecían
muy lejanos los éxitos conseguidos en los diferentes campeonatos estatales en
los que había entrenado. Su carrera en los banquillos comenzó en su querido
Fluminense en 1969. Logró títulos con el Flu, con el Atlético Mineiro
(1970-1976) y el Gremio (1977-1979). Tras un paso baldío por el Palmeiras aceptó
el cargo de seleccionador.
El peor error que se
pudo achacar a Santana en 1982 fue el de intentar ser fiel a la tradición de
una camiseta. Su honestidad futbolística fue el mejor crédito que encontró la
CBF para ofrecerle la ocasión de la venganza mundialista. Nunca antes un
seleccionador fracasado había tenido una segunda oportunidad. Se le consideró
el último hilo de esperanza -fio de esperança- al que aferrarse para ganar el
Mundial de México de 1986. El pasado y la responsabilidad resquebrajaron la
filosofía de un escarmentado Santana. "Esta vez no cometeremos los mismos
errores. Jugaremos a la defensiva", anunció. Hubo demasiadas distorsiones
internas y externas durante el clasificatorio sudamericano y el torneo. Brasil
no pasó de cuartos.
Pese al doble fracaso
conquistó el cariño de la fanática afición brasileña. La revista Placar quiso
saber cuál era para sus lectores el mejor entrenador de la historia del país
como motivo del partido número 1.000 de la selecçäo. El elegido fue Tele
Santana.
Con maestría hizo del
Sao Paulo el mejor equipo del mundo a principios de los 90. Lo ganó todo en
Sudamérica (un Brasileirao, dos Libertadores, dos Recopas, una Supercopa…) y
extendió su dominio al resto del mundo al hacerse con la Copa Intercontinental
durante dos años consecutivos y ante dos equipos de leyenda: el Barcelona de
Johan Cruyff, en 1992; y el Milan de Fabio Capello, en 1993.
Un derrame cerebral en
1996 le obligó a dejar de entrenar para siempre. Fumador y diabético, debía
atender su salud por encima de cualquier cosa. Aunque siguió ligado al fútbol
como asesor del Palmeiras, el futuro sólo le deparó complicaciones. Tele
Santana falleció el 21 de abril de 2006. Su cuerpo descansa abrazado por el
afecto de millones de brasileños en el cementerio Parque de la Colina, en la
capital del estado de Minas Gerais, en la ciudad de Belo Horizonte.
"El fútbol es arte, es divertido,
siempre atacando"
"Si tengo que mandar a mi equipo a
dar patadas al rival o a ganar con un gol robado, prefiero perder el
partido"
"No hago milagros, no soy un
inventor. Sólo trabajo con dedicación y mucho respeto"
"Hay quienes me llaman romántico,
pero me dedico al fútbol y eso me satisface mucho"
Los socios del Athletic
de Bilbao no acudieron el jueves a las urnas para decidir solamente entre
Fernando García Macua y Josu Urrutia,
candidatos a la presidencia. También lo hacían pensando en la continuidad de Joaquín
Caparrós y en la posible llegada al banquillo de Marcelo Bielsa, promesas
electorales de uno y otro, porque en el Palacio de Ibaigane no solo se elegía
presidente, sino también técnico. Ganó Urrutia, el ex capitán de los leones, un
hombre del club; pero también lo hizo Bielsa, el 'Loco', el estudioso, el
maestro 'inexperto'.
El preparador argentino
no es un entrenador al uso. Son sus peculiaridades lo que le hacen especial,
pero si hay que destacar una por encima de las demás, ésa es la de su
obcecación por el análisis de los rivales. Él mismo reconoce que está
completamente obsesionado y que tanto es su empeño en estudiar a los equipos
que ya no se divierte viendo partidos. No disfruta, solo analiza, y ésa es su
tristeza.
Cuentan que cuando tuvo
lugar el devastador terremoto en Chile en 2010, el mismo que asoló el país y
dejó cerca de dos millones de damnificados, su principal preocupación fue el
paradero de sus vídeos. El ex seleccionador chileno investiga, observa,
examina, y lo hace constantemente. Ése es su método y además, trabaja sin
descanso. Tanto es así que cuando comenzó a entrenar a la selección chilena
hizo instalar una pantalla en la furgoneta que le trasladaba para, después de
los entrenamientos, continuar viendo vídeos en el trayecto del recinto a su
casa. Un auténtico adicto al trabajo.
Su forma de entrenar es
ante todo exigente, se puede decir que agotadora. Es metódico y pide el cien
por cien a sus jugadores, tanto física como mentalmente, hasta el punto casi de
exprimirles. Por esa razón su método funciona en los combinados nacionales,
pero en el trabajo diario, el que realiza un club cualquiera que disputa una o
más competiciones, puede resultar demasiado pesado para lo que acostumbran. No
tiene problemas en vetar a la prensa si su presencia obstaculiza lo más mínimo
su programa y dificulta la concentración de sus hombres y no le importa llegar
a tener desavenencias con los periodistas como ya ocurrió cuando les prohibió
la entrada a las sesiones preparatorias de Chile.
El entrenador que viajó
para reclutar jóvenes promesas. Pero su exigencia es
directamente proporcional a su interés por la cantera. Se preocupa por los
jugadores más jóvenes, a los que considera básicos en su esquema y
fundamentales para el futuro del fútbol. Y si no los tiene a mano, él va en su
busca. En su segunda etapa como entrenador, cuando dirigió al Newell's Old
Boys, se encargó él mismo de captar nuevos talentos. Nada de dar órdenes desde
un sillón y pedir fichajes. El 'Loco' cogió un mapa de Argentina, trazó sobre
él una cuadrícula para dividir el país por zonas y se desplazó a aquellos
lugares donde le habían dicho que había algún jugador que prometía.
Personalmente les iba a visitar y les invitaba a hacer una prueba para su
equipo. Uno de los reclutados fue un conocido de la Liga española, Mauricio
Pochettino.
Lleva años sin conceder
una entrevista, pero eso no significa que no le guste hablar. En la rueda de
prensa en la que se despidió como seleccionador de Chile tras el emotivo adiós
que le brindó la afición en el estadio Monumental de Santiago, habló ante
45.000 personas durante cerca de 45 minutos antes incluso de dejar que la
prensa le lanzara una sola pregunta. Quería agradecer el cariño recibido
durante su etapa al frente del combinado chileno y lo hizo al más puro estilo
argentino, sin límite de tiempo. Su carácter vehemente y apasionado ha dejado
frases célebres. Muchos no se olvidarán de aquélla que le espetó a Fernando
Gamboa: "Si me aseguran ganar me dejo cortar este dedo".
Aunque tenía contrato
hasta el año 2015, dejó la selección chilena por discrepancias con la ANFP
(Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile) después de cuatro años,
pero ofertas no le han faltado. A su puerta llamaron Sevilla y Real Sociedad,
pero ninguno de los dos le convencían. Massimo Moratti, presidente del Inter de
Milán, también le llamó, en este caso por teléfono, y la respuesta fue la
misma. Allí se reencontraría con compatriotas que ya estuvieron a sus órdenes
como Walter Samuel, Cambiasso, Milito o Zanetti, y lo que es más importante,
tendría asegurada su participación en la máxima competición continental.
Sin embargo, el Athletic
también pujaba por él, y aunque su contratación dependía de la victoria de
Urrutia en las urnas, su buena relación con el que sería director deportivo,
José María Amorrortu, y los valores que representa el club vizcaíno, fueron
claves para el 'sí' del argentino. Pocas referencias más le hacían falta a
Bielsa además de las recibidas de Pochettino. Al Athletic también le tiene
estudiado. Sabe de su atención a la cantera, y ése ha sido el punto de encuentro
entre técnico y club.
Un 'pero' en su
currículum.
Su dilatada carrera y
sus éxitos deportivos le hacen ser uno de los técnicos más codiciados por su
forma de trabajo y veteranía . Ganó dos ligas con Newell's Old Boys y otro
campeonato nacional con el Vélez Sarsfield, al frente de la selección argentina
consiguió el oro en los Juegos de Atenas y llevó a Chile, donde le consideran
un héroe nacional, a cosechar los mejores resultados de su historia. Sin
embargo, tiene un vacío en su currículum. Carece de experiencia en Europa, y
ése es el pero que le han puesto todos aquellos que intentan imaginárselo en el
banquillo de San Mamés.
Su paso por España fue
efímero porque su andadura en el Espanyol en la temporada 1998/99 apenas duró
tres meses, concretamente seis partidos, pero será en el Athletic donde
demuestre si sabe adaptarse o no a la Liga española. Lo que no tendrá que
probar es su seña de identidad, eso que le ha acompañado a lo largo de toda su
carrera profesional: que está loco por el fútbol.
¿Le mandó Relaño acá sólo para preguntarme por eso?
Pero estuvo tocado, ¿no?
Ando bien. La Prensa montó una bola. No era nada serio.
Hablemos de River. Argentina está impactada por su caída a la B y el mundo por los incidentes de su barra brava.
Noooo. Las barras son detestables, tienen una complicidad espantosa
con las fuerzas y poderes políticos. La barra puede haber intentado
otras cosas, pero no lo de Monumental. Los poderes políticos y
económicos las conocen y las usan. Hay una marginalidad que surge de una
desculturización histórica de este país que ha llegado a la clase
media. Al joven no le importa nada, tiene un alto consumo de drogas y
ningún compromiso social. Y surge en este tipo de eventos.
¿Y qué solución propone?
El fútbol debe definir qué rol ocupa en la sociedad argentina. En
nosotros es un hecho cultural. Somos una sociedad sin ánimo de lucro,
construida por emigrantes con una visión de representatividad Cuatro
italianos fundaron Boca, tres españoles San Lorenzo de Almagro. Hay
multitudes, pasión y un negocio que devora todo, la trampa, la
mentira... El fútbol sufre una decadencia espantosa y una desprotección
increíble del Estado, ya que el Ministerio de Justicia debería actuar.
¿Por qué no declara el Estado la bancarrota de Boca Juniors? Porque el
ministro se tiene que ir a vivir a Vietnam. Le queman la casa, le matan
los hijos. Hay una impunidad...
Sin embargo, en lugar de intervenir, el Estado financia el 'fútbol para todos'.
¿Cómo se asocia el Estado con 14 socios que han hundido sus empresas?
O sos tonto, o te conviene por alguna razón. Le digo, está pagando a 90
periodistas. Y una sobredosis de fútbol. Lo bueno muchas veces no es
mejor. Una paella está bien, 25 en 25 días no.
¿Y Grondona?
Se ha caído en el facilismo de culpar siempre a Grondona. Y la tiene,
¡y cóoooomo la tiene! Pero lleva 30 años porque los 10, 15 clubes lo
sostienen o viven de sostenerlo. Y encima tienen la suerte de que
mientras Venezuela exporta petróleo y Bolivia estaño, acá futbolistas. Y
eso que cada vez juegan peor. Es un caos.
Los síntomas asustan.
Para colmo hay algunos golpes profundos a la vanidad argentina que se
los ha dado la forma de ganar de España. Y el Barcelona, cuyo juego
provoca un rechazo a lo nuestro porque ese era el juego de Argentina.
Cuando jugaban Rial, Di Stéfano, Sívori, o los Muñoz, Moreno, Pedernera,
Labruna y Lostau. Les llamaban los Caballeros de la Muerte porque te
mataban tras dar 80 toques. Y cuando vemos a los argentinos de ahora,
¡madre mía! Cuando hablo de desculturización no es sobre leer a Borges.
En la cultura de fútbol no es raro retrasar un pase para ganar metros.
Cuando yo jugaba, tirabas un centro y si no caía en la cabeza de
delantero te gritaban. ¡Ahora ni saben sacar córners! Y se pierde
asistencia mientras Europa recupera el público futbolero. España debate
de estilo y Argentina de botineras, cortes de pelo y boludeces.
Su optimismo respecto al fútbol español contrasta con su pesimismo del argentino.
Cuando veía justificarse a Mourinho con todo ese despelote que monta,
pensé: 'Eso ya lo viví yo acá'. Entrenadores que nunca pierden. Siempre
hay una excusa, un rebusque, una explicación. Acá tuvo éxito, pero
afortunadamente en España no ha cuajado porque estaba el Barcelona.
Cuando no ganan, a estos tipos no los conoces. Aquí perdimos el norte
cuando el entrenador pasó a ser más importante que Maradona. ¿Estamos
locos?
¿Y el desempeño de Guardiola al mando del Barcelona qué opinión le merece Flaco?
Guardiola cuando habla parece que no se entera de que él es el
entrenador. Habla del fútbol, de sus magníficos jugadores. Después de
aquel 5-0, a Mourinho se le salió la cadena. No aguantó la humillación.
El portugués no soportó la goleada. Nunca en mi vida, en todos los
países que estuve, vi una superioridad semejante. ¡Y en un Real
Madrid-Barcelona! Le metió cinco en el marcador y diez en el juego.
Intolerable. Hablamos del Madrid oiga.
Guardiola debe mucho a La Masia, pilar sobre el que se ha redefinido el fútbol español.
La Masia no sólo enseña a jugar, también crea el escenario para que
apliquen ese estilo. El Barcelona, y España, son como Paco de Lucía.
Tiene talento, pero además crean el escenario perfecto en el que
expresarlo. Recuerdo cómo se enojó cuando le dije a Luis Aragonés que el
fútbol español debía elegir si quería morir como toro o torero. Y al
final, ganó la Eurocopa eligiendo ser torero.
¿Cómo ha visto la evolución y el asentamiento de un estilo de juego como el tiqui-taca?
Es un estilo que ha crecido alternando los elogios y la envidia. El
99% de los entrenadores quisiera jugar como el Barcelona, pero muchos no
saben. No es ponerse a decir 'toque, toque, toque'. Es más complicado
jugar así que poner cuatro centrales en la cancha. Los tiempos los marca
la inteligencia. Tenés que dar los toques necesarios para encontrar el
espacio. Anoche me reía hablándolo. El problema no son los asistentes,
lo que no queda es a quién asistir. Y en el Barcelona mientras llega
Iniesta, Pedro, Villa, Messi, Piqué, hasta Alves. Y acá...
...siga profesor.
Acá Riquelme pisa la bola, levanta la cabeza y solo ve a Palermo
delante. O Argentina, con tres cincos: Mascherano, Cambiasso y Banega,
más Rojo, Zanetti ¿A quién asistimos?
¿Dónde reside el éxito?
El de Guardiola es producto del entrenamiento. ¿Eran tan grandes los
jugadores antes de él? Xavi era un buen jugador sin más, Iniesta medio
suplente, Puyol un buen defensor que no jugaba la pelota, Busquets no
existía, Pedro no sé de dónde lo sacó, Alves estaba lleno de confusiones
y PiquéPiqué ahora es majestuoso. Al nivel de Baresi y Beckenbauer.
La próxima temporada el Real Madrid se acercará aún más y será más competitivo.
Mourinho en la conducción no es tonto. En algún momento no llegarán
más jugadores porque los tendrán todos. Ganará y goleará, pero en el
juego al Barça no le va a ganar. Le ganó un partido que cabeceó
Cristiano y ni ese día le ganó en el juego. Ahora si vos tenés a Messi, a
Pelé, Ronaldo, a Maradona, a Cruyff y a Di Stéfano, por supuesto que
ganas. Pero no te garantiza que vayan a jugar bien. Porque a lo mejor Di
Stéfano jugaba mejor con Puskas o Pelé con Coutinho. No es cuestión de
amontonar pianistas, luego hay que asumir roles complementarios,
acompañar y ver si están dispuestos a hacerlo. El Barça lo tiene y el
Madrid debe lograrlo ahora.
¿Agüero o Neymar?
¿Para qué? ¿Para jugar dónde? No hay tantos partidos. Duele ver cómo
se va haciendo mediocre Kaká o a Benzema perder la ilusión al no jugar.
Si eres Agüero y suplente de Benzema, puedes pelear. ¡Pero si eres
suplente de cuatro, debes esperar a que se muera medio equipo para
jugar!
Hablemos de la Copa América. ¿Le gusta el nuevo Brasil?
Pareciera A Menezes lo veo más comprometido con el fútbol brasileño
que a Dunga. Sus jugadores no pierden la genética, pero los futbolistas
son como los perros de caza. Si te los llevas a casa y no lo sacas al
campo, cuando vuelvas se olvidó de cobrar piezas.
¿Argentina?
España y el Barcelona ganan, juegan bien y los imitan todos menos
Argentina. Acá hay una generación de entrenadores lamentables. Y allá
tienen a Guardiola y a Del Bosque, un tipo vivo que maneja los tiempos,
respetuoso, con sensibilidad futbolera porque jugaba bien. No era ningún
pelotudo, se crió en el gran Madrid. España ha provocado en el fútbol
una revolución impresionante. Ahora, si España cae con Chile en el
Mundial, me tengo que ir a vivir al África.
Alemania también ha adoptado un modelo de fútbol combinativo con Joachim Löw.
Empieza con Klinsmann. Yo lo tuve de jugador en la Sampdoria y tengo
relación con él. Me decía que quería fortificar la idea del juego de
Alemania. Ahora tienen menos jugadores, pero juegan mejor.
Algún apunte más reseñable en esta dirección.
Colombia. Un equipo que puede llegar a jugar muy bien si no se asusta. Con el fenómeno de Guarín. Continuismo..
Italia vive tiempos difíciles.
Los éxitos españoles han generado desprecio de los jugadores
italianos hacia su propio fútbol. Ahora escuchas decir a Gianni Rivera:
'No se puede jugar así..' ¡Pero si ellos eran campeones jugando así!
Le veo entregado al discurso futbolístico de la Roja.
En Argentina el fútbol negocio, el tramposo, estaba afilándose las
uñas cuando Barça y Madrid se iban a medir en los cuatro clásicos. Si
llega a ganar el Madrid, se abre una época oscura para el fútbol allá.
Acá el fútbol ya se salvó una vez gracias al Huracán del 73 (lo
entrenaba él). El caos del fútbol argentino era terrorífico. Estudiantes
reinaba dando patadas, con los alfileres Pero aparece un equipo que
juega bien al fútbol y sale campeón. Eso da chance a la juventud y a los
futbolistas. Y el mensaje cala: 'Se puede jugar bien, se puede salir
campeón' La influencia es tan grande, el efecto tan bueno...
El 4-3-3 se ha implantado.
El primero que empezó a jugar así fui yo. Tenía a Quini, que un día
marcó cuatro goles, y aún así era suplente. Mi delantera era Marcos,
Maradona, de Messi, y Carrasco.
Visto así...
No se engañe amigo. El fútbol tiene tres misterios y el resto son números de teléfonos. Espacio, tiempo y engaño.
Explique engaño.
Vengo con la pelota, el defensor está parado. Amago que se la voy a
dar a éste y se la doy. ¿Está bien? No. Vengo y el defensor no sabe a
quién se la voy a dar. ¿Está bien? No, porque defiende todo. Tengo que
hacer que el defensor crea que se la voy a dar a uno y se la doy a otro.
Engaño.
Se adivina cierto optimismo en su habitual pesimismo antropológico profesor.
Optimismo no, esperanza. Pero aún quiero ver la dignidad con la que pierde España.
Gracias por su tiempo.
Esta oficina siempre está abierta para hablar de fútbol.
Carlos Salvador Bilardo
(Buenos Aires, 1939) jugó de medio en el San Lorenzo de Almagro y en el Club
Deportivo Español (club argentino), y vivió sus mejores años entre 1965 y 1970
en el histórico Estudiantes de La Plata dirigido por Osvaldo Zubeldia que ganó
el Metropolitano, tres Copas Libertadores y la Intercontinental. Como segundo
del mítico entrenador argentino, comenzó una larga carrera como técnico, en la
que alcanzó la gloria con el Mundial que ganó Argentina en 1986 de la mano de
Maradona. Al lado del 10, vivió también los temblores del pasado Mundial de
Sudáfrica. Trabajador incansable, Bilardo es desde 2008 el coordinador técnico
de la federación argentina. A los 72 años, niega que en su ideario todo fuera
válido para ganar.
Pregunta.
¿Cómo cambió su visión del fútbol en su carrera?
Respuesta. Cambió el
fútbol, no la visión, pero lo vives distinto porque lo piensas distinto. Ni
siquiera piensa igual un futbolista de ahora que uno de antes. Salvo en la
plata. En eso siempre pensaron, los de antes y los de ahora.
P.
¿Siguen vigentes en el fútbol actual los códigos que aprendió como jugador?
R. No, ahora ya no hay
códigos en nada, ni en el fútbol ni en la vida. Antes usted daba la mano y
decía: "Te vendo el departamento: trato hecho". Eso bastaba. Ahora
tienes que ir con un abogado y ni siquiera el documento sirve.
P.
¿Reconoce a los futbolistas de ahora en aquellos con los que usted compartió
vestuario?
R. Lo que menos ha
cambiado es el jugador, pero el fútbol es distinto. Bueno, la táctica no ha
cambiado mucho. La mentalidad del jugador cambió menos que la táctica, y la
táctica cambió poco. Hay 10 tácticas entre 1900 y 1986. Pero la táctica es solo
elegir cómo dispones a los jugadores en el campo y al final siempre dependes de
ellos. Eso es como los caballos. Tú sabes que hay caballos que arrastran de un
carro para que les den de comer. A los de carreras les miman, les cuidan, los
limpian y les dan de comer dos veces al día. Esto es lo mismo: hay chicos que
juegan en la calle y estos que tenemos aquí, que son la élite. Ganas la carrera
si tienes al bueno. Dependes del jugador. Cuanto más técnico sea, cuanta más
calidad tenga... Yo siempre supe que al jugador le ayudas, pero es él quien
gana. El entrenador tiene su importancia o no ganaría lo que gana. ¿Y sabe por
qué?
P.
¿Por qué?
R. Porque el técnico
decide por todos. Y para saber si un técnico es bueno, hay que ver qué
jugadores adquirió, a quién dejó ir, cómo salió en los campeonatos... Ahí sabes
si es bueno o no.
P.
¿Usted fue mejor futbolista o mejor entrenador?
R. Como jugador tuve
suerte, pero hice muchos sacrificios: jugaba al fútbol y estudiaba Medicina. Yo
jugué en un equipo que ganó tres Copas de América, una Intercontinental contra
el Manchester y otras de acá. Y lo hice estudiando y terminé la carrera. Era
mucho más divertido ser jugador porque pensabas por uno. Siendo DT [director
técnico] piensas por 40. Es otro compromiso.
P.
Messi, como persona, ¿le recuerda a algún futbolista que haya conocido?
R. No, es un tipo
calladito, es muy especial. Yo creo que Messi no se dio cuenta de lo que es, de
lo que representa. Vamos a Japón, a Sudáfrica, a Catar y es ¡Messi, Messi,
Messi! Pero es un chico muy modesto, muy tranquilo, muy bueno, de familia. Por
eso los compañeros le quieren tanto, porque él no se siente más que nadie. Por
eso, cuando mete un gol, siempre le abrazan todos.
P.
En eso, ¿es comparable a lo que fue Maradona?
R. No, es más. Por la
televisión. A Messi le han visto jugar en todos sitios. A Maradona, no. Por
ejemplo, en la época de Di Stéfano no lo veíamos ni aquí.
P.
¿Don Alfredo fue el mejor?
R. De lo que yo vi, sin
duda. En el 59 con San Lorenzo, jugué contra él, con el Madrid, en la cancha de
River. Bueno, yo le vi desde el banco. No me lo podía creer. Nunca vi nada
igual. La agarraba en un arco, la metía en el otro. Corría, corría y jugaba
bien. Dejaba la sangre. Él lo dijo: "El jugador debe dejar la sangre en el
campo". Y él lo hacía. La cancha era suya. Luego vinieron Pelé, Maradona,
Cruyff, que rompió todos los moldes.... Ahora es Messi, muy arriba... y nadie
más. Pero no lo digo yo, ni vosotros los periodistas... no, lo dicen los
jugadores. El futbolista siempre sabe quién es el bueno y del bueno, el mejor.
Y Messi, con mucha diferencia, es el mejor de todos.
P.
¿Por qué en Argentina se cuestiona tanto a Messi?
R. Porque es el mejor y
todo el mundo habla del mejor.
P.
Hay quien da por seguro que a Messi ya le hubieran lesionado en aquel fútbol
que no se veía por la tele. ¿Es así?
R. No. A Messi le pegan
mucho, pero no dice nada, se levanta y la pide otra vez. Antes no había
cámaras, luego hubo dos. Ahora hay 40. Pero las patadas a Lio se las dan igual.
P.
Aquel Independiente suyo tenía fama de ser muy duro...
R. No, eso fue una mala
fama porque no convenía que ganáramos. Éramos intrusos. El fútbol era de Boca y
de River, y llegamos nosotros y no nos querían porque no éramos negocio para
nadie. En El Gráfico no salíamos en la tapa nunca, una vez al año, en los
diarios... Ni bolilla nos daban. ¿No vio usted lo que pasó esta vez? River se
fue a la B y Vélez salió campeón. ¿De quién hablan? De River. Nosotros lo
entendíamos, pero no que se nos criticara por meter goles de laboratorio:
sacábamos al primer palo, la peinábamos al segundo, remate y gol. No sirve,
decían. Estudiábamos a los rivales. En el Manchester-Benfica, en el 65, cuando
salió campeón el Manchester, con Nobby Stiles, Best, Charlton... grabamos el
partido en un aparato de aquellos con dos cintas redondas. Ahora eso lo hace
todo el mundo, pero en aquella época estaba mal visto.
P.
¿Quién ha sido el mejor entrenador que ha visto?
R. Para mí, el mejor
todavía sigue siendo Zubeldia. Y lleva 20 años muerto. Lo pensaba todo: el tiro
libre corto, la jugada de laboratorio, si había que marcar hombre a hombre, en
zona; si era necesario jugar desde atrás... Siempre encontraba la manera de
ganar el partido, siempre. Eso de un jugador defensivo en el primer palo lo
invento él.
P.
¿Qué importa más, jugar bien o ganar?
R. Una cosa lleva a la
otra. Si juegas bien, ganas. Pero hay muchas maneras de jugar bien... Zubeldia
las conocía todas. Es como Cruyff. Marcó un antes y un después, pero en el
fondo, puso a Guardiola en medio y le rodeó de Begiristain, de Koeman, de Bakero...
jugadores fantásticos. Y ahora Guardiola, que hace jugar muy bien, tiene a los
mejores: Piqué, que es fantástico, Xavi, Iniesta... Al final, los mejores siempre
ganan si les das un orden.
P.
¿Qué recuerda del Sevilla?
R. Trabajé a gusto. En
la temporada anterior se salvaron del descenso por un punto. Mire los datos y
la primera vuelta había sido muy buena y la segunda, muy mala. ¿Sabe por qué?
En la segunda parte del curso en Sevilla hay cuatro fiestas: la semana santa,
la fiesta de abril, la otra y la otra... Yo a los jugadores les dije: "No
hay fiesta, se acabó". Perdimos la clasificación para la Copa europea el
último día en el último minuto. A mí me entendieron bien en Sevilla. Pero había
una cosa que me molestaba: los jugadores siempre tenían prisa para irse al
vestuario tras el entrenamiento. Había uno que era un avión. Un día pité el
final de la práctica y salió como siempre. Fui a los vestuarios, dejé que se
bañara y, cuando estaba sequito y casi vestido, le dije: "Vístete que nos
volvemos al campo, que se me olvidó una cosa". Le hice patear al arco
desde la raya de área chica. Me entendió. A partir de ese día, cuando yo decía
se terminó, él iba despacito, caminando. También les pedí que ayudaran a Jaime,
el utilero. Le dejaban solo con los balones, los palos, los petos... Les dije
que era una vergüenza y me entendieron.
"Messi
es muy especial. Creo que no se dio cuenta de lo que es, lo que
representa"
"Si
juegas bien, ganas. Una cosa lleva a la otra. Pero hay muchas maneras de jugar
bien"