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lunes, 1 de noviembre de 2010

¿CUANDO SERA QUE EN COLOMBIA TENDREMOS MUCHOS RENTERIAS PERO EN EL FUTBOL? ¿SERA MUY DIFICIL?

Pregunta: Edgar, tu que has vivido la cultura deportiva del más alto nivel, y luego te toca ver los mamarrachos deportivos colombianos tipo selección Colombia de fútbol en eliminatorias para mundial te pregunto: ¿Por qué crees que en Colombia hay tantas instituciones deportivas con esos niveles tan escandalosos de amor por la mediocridad? y ¿Qué crees que podemos hacer los ciudadanos del común para ver a más deportistas triunfar así como tú?



Respuesta: Creo que los deportistas deben trabajar mucho. Sacrificarse. El sacrificio no solo por ellos sino por la familia. Cuando empiecen a pensar más en la familia creo que empezaran a interesarse más en lo que tienen que hacer para surgir. Y amor. Si es la selección Colombia amor a la patria. Si es futbolista, amor al club. Pero, sobre todo, mucho respeto a los fanáticos.

Pregunta de Yihtzhak Shamir Lacombe Barraza en el chat de el heraldo de barranquilla despues de ganar el tercer juego de la serie Mundial a los Rangers de Texas.


TODAS LAS COSAS QUE UNO SE PROPONE HACERLAS EN LA VIDA SE PUEDEN REALIZAR. PERO ES IMPORTANTE TENER CLARO QUE NO DEPENDEN DE LOS DEMAS SI NO DE MI.


FUTBOL EN DESARROLLO.

1 comentario:

FUTBOL FORMATIVO dijo...

ESPIRAL SIN SALIDA
Edgard Rentería la botó de hum run con dos compañeros en base definiendo la serie mundial de beisbol a favor de su equipo. Barranquilla enloqueció y Montecristo festeja todavía. Las redes sociales parecen estar a punto de colapsar ante la innumerable cantidad de mensajes que elogian la epopeya del “Niño de Barranquilla” que disfruta de una dulce etapa otoñal de su carrera como beisbolista.
Surgen los comentarios comparando la vida deportiva exitosa y disciplinada de Rentería con la de la mayoría de nuestros futbolistas quienes son señalados por su comportamiento dentro y fuera del campo de entrenamientos o de la cancha escenario del juego.
Solemos censurar al futbolista quien es el producto final de un proceso mal elaborado. Señalamos el efecto, archivando con ello la búsqueda de las cusas que lo producen.
En el Atlántico los Clubes Deportivos de Fútbol son, en gran mayoría, el equipo de un apasionado del fútbol que decide crear una “escuelita” e inscribir su equipo en la Liga de Fútbol. No existe ningún conocimiento de administración deportiva. Hay algunas escuelas ligeramente organizadas.
En todos los casos, salvo contadas excepciones, los Clubes son financiados por los niños quienes deben pagar el transporte a los partidos y una cuota para el agua, el arbitraje y el saldito para que el Director Técnico regrese con “algo” a casa. En algunos equipos los niños deben entregar una cuota por cada entrenamiento para pagar el alquiler de la cancha, adicional a lo anterior deben llevar una panela para la hidratación. A otros se les cobran los uniformes de práctica, presentación, de competencia y la estampación de los mismos.
Todas las Escuelas y equipos tienen un lugar común: “No solo formamos jugadores sino personas”. No saben que la formación de personas es asunto de profesionales que deberán llevar a cabo una metodología pedagógica para iniciar el proceso de formación. El comportamiento de los educadores que ejercen la responsabilidad de formadores debe ser coherente con los valores que se pretenden inculcar. Recordemos que los valores se aprenden a través de una correcta metodología y por contagio.
Es necesario también crear una escuela de padres. Los dueños de equipos y profesores que, generalmente, son la misma persona, deben mantener independencia con respecto a los padres de familia.
Los niños menores deben ser entrenados por profesores que tengan conocimientos de coordinación y motricidad. Tienen que ser pedagogos. De lo contrario no se está haciendo la tarea.
Desde otro lado cuando llegan a la competencia los niños juegan en partidos cuyos árbitros conocen el reglamento pero no la docencia que es necesaria cuando se dirigen encuentros en las categorías menores.
Antes de censurar la formación de nuestros deportivas debemos reevaluar la estructura organizativa del fútbol en las categorías básicas. Antes de exigir jugadores con buena formación debemos exigir que sean dirigidos por formadores en todo el sentido de la palabra.
El niño cuando entra a un equipo o escuelita carente de organización y sin formadores con la capacitación para merecerse el titulo de Maestros, entra a un espiral sin salida en el cual inicia como alumno y años más tarde toma el mando como profesor dejándose llevar por sus paradigmas.
Rafael Medina