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viernes, 18 de marzo de 2011

¿COMO LOGRA MOURINHO LOS TRIUNFOS CON EL MADRID? A TRAVES DEL: BLOQUE, PRESSING, CONTRAATAQUE O JUEGO LARGO.



                                              
"Bloque", es una de las palabras más repetidas por José Mourinho cuando se dirige a sus futbolistas. Los "bloques" ocupan la mente del entrenador casi tanto como los árbitros, los comités, los capitalistas que ostentan la propiedad de los derechos audiovisuales, los organismos reguladores del fútbol y las estructuras institucionales. A diferencia de las demás ideas que pueblan su mente, los bloques son una abstracción asociada al juego que no le sirve en su cruzada por inducir polémicas artificiales. Son una fórmula que Mourinho ha introducido en este Madrid en un intento por automatizarlo. Frente al Lyon, el equipo logró clasificarse para los cuartos de final de la Liga de Campeones por primera vez en seis años. Lo hizo presionando a su adversario en bloque, según manda el técnico. Y, por primera vez en meses, sin que Mourinho denunciase una conspiración.
                                             
César Delgado, el atacante del Lyon, lo dijo al salir del Bernabéu: "Lo único que ha cambiado en el Madrid es que ahora sabe presionar". Mourinho comenzó a impartir sus lecciones de presión en Estados Unidos, en la pretemporada, y desde entonces repite conceptos periódicamente como en cursillos acelerados en los que emplea un lenguaje propio de un auditor de Pricewaterhouse. Según cuentan fuentes del vestuario, el técnico centra su trabajo en este aspecto y machaca su catálogo en las concentraciones, en las que organiza hasta cinco charlas tácticas colectivas. Para Mourinho, un bloque es la unidad de presión. Está compuesta por los diez jugadores de campo. Su objetivo es defender coordinadamente. Según se sitúen en el propio campo, en el medio del campo o en campo contrario, los bloques son bajos, medios o altos. De la posición deriva todo. Incluso el ataque. Pero un futbolista aclara: "El bloque alto es lo que hace el Barcelona el 90% de los partidos, pero nosotros solo lo empleamos cuando estamos con la soga al cuello y necesitamos marcar un gol".
                                                              
"Contra el Lyon hicimos el bloque medio de entrada y después hicimos un bloque bajo, como casi siempre", observa un jugador. La acumulación de hombres por detrás de la línea del balón acabó por desmantelar cada uno de los intentos del Lyon por contragolpear. Casillas solo tuvo que desviar tres pelotas que iban dentro. Defensivamente, el Madrid respondió exactamente como esperaba Mourinho: sin conceder situaciones de uno contra uno, sin sufrir una sorpresa. Según testigos que le observan desde el banquillo, el técnico portugués somatiza los ataques del rival hasta el extremo de reflejar en su rostro gestos propios de alguien aterrorizado. Dicen que un tiro a bocajarro sobre su propia portería le puede destrozar los nervios. No por una convicción ideológica sino por un rasgo de su carácter. Su modo de trabajo deriva de esta predisposición anímica. La palabra que mejor expresa su preocupación por la seguridad es "bloque". También insiste a los jugadores en cuidar "las espaldas". Así, el Madrid ha terminado por convertirse en un equipo cuyo rasgo distintivo es el empeño con el que se defiende. Cuando tiene el balón, cada jugador hace lo que mejor le parece. Con una condición: acabar la jugada lo antes posible.
                                                                    
Según un jugador, Mourinho quiere batir el récord de tiros a puerta en esta Liga. No le interesan las posesiones largas. Quiere acabar las jugadas cuanto antes. Para que los futbolistas no tengan dudas, les repite: "Cuanto más circule el balón en el centro del campo, más posibilidades tiene el rival de robárnoslo".
A Mourinho le preocupan tanto los ataques enemigos que les enseña a sus jugadores a estar pendientes de lo que harán cuando no tengan la pelota. Desde el verano reúne a los centrocampistas y los adoctrina en la cautela. "Nos dice que si vamos a subir al ataque, antes tenemos que estar convencidos de tener suficiente energía para regresar rápido. Independientemente del producto que vamos a conseguir", aseguran los pupilos. Mourinho acompaña sus admoniciones con advertencias que pronuncia de memoria, como si las hubiera dicho mil veces: "Yo voy a comprobar en el campo si cada vez que han subido han tenido en cuenta la energía que les queda". El que sube y no baja sabe que se expone. Desde su posición en la banda suele agitarse indefectiblemente cuando un futbolista se olvida, o se cansa, y no recupera su puesto en el bloque.
Un entrenador de Primera explicó ayer, sin querer dar su nombre para evitar polémicas, que el discurso de Mourinho no es nuevo: "La terminología relativa a los bloques procede del profesor Víctor Frade, un experto en Ciencias del Deporte de la Universidad de Oporto".
Frente al Lyon, el Madrid se distinguió por la calidad de sus jugadores y por la laboriosidad con que se defendieron. Este último rasgo, representado por los bloques, es el sello más reconocible del modelo de Mourinho.
                                                                     
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