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martes, 17 de mayo de 2011

RAZONES Y MOTIVOS DE LA DISMINUCION DEL TALENTO EN EL FUTBOL. ¿CUALES CREES QUE SON LOS ASPECTOS EN QUE SE ESTA FALLANDO?




“Al desaparecer los predios, los baldíos y las canchas, con ellos se fueron también el talento y el entusiasmo” (1)

  Siempre ha surgido una polémica en los círculos futbolísticos sobre si el futbolista “nace o se hace”. E igualmente sobre que “los futbolistas de antes eran mejores que los del presente”. Pero queda en el ambiente de este universal deporte, que lo que se puede concordar  de las múltiples opiniones, es sobre la disminución del talento tanto a nivel infantil como juvenil. ¿Posibles causas de tal disminución?

  Sería fatigante y tedioso realizar una lista de opiniones, cuestionamientos y reflexiones; que buscan encontrar al unísono las posibles causas de esta ya mencionada “crisis futbolera por la escasez del talento en el fútbol de base”. Sin embargo, para una mejor comprensión del presente contexto, expongo las que por su emisión común se convierten en el eje de un origen más objetivo, y por ende, real al ámbito sociocultural de la ciudad de Medellín (en este caso en particular)  y en su periferia.

·        “El jugador de la ciudad de Medellín se mecanizó”.
·        “El fútbol se lo han entregado a las escuelas de este deporte”.
·         “El futbolista nace, no se hace”.

     Todas estas expresiones fluyen a través de diferentes personas que de una u otra manera perciben las causas reales, pero que sin duda alguna, no han profundizado la realidad interna y circundante de una Ciudad como Medellín; con una multiculturalidad ya establecida y fortalecida por quienes la cultivan y practican.

  Si bien es cierto que nuestra ciudad presenta hoy múltiples manifestaciones motrices, como producto de las relaciones interculturales, que a pesar de poseer una imagen a nivel nacional de “marcado regionalismo”, como lo cita Gonzalo Medina “Medellín, ésta que tiene pretensiones de gran ciudad y el peso ancestral de la provincia, existen manifestaciones tradicionales permeadas por los movimientos culturales foráneos”(2); sigue teniendo en el fútbol el deporte que acapara con mayor intensidad la atención, tanto de la población “popular” como de la “alta sociedad”.

   Qué hace al fútbol un deporte tan popular que despierta tantas pasiones y que en la época actual se indaga en demasía sobre las diferentes interpretaciones que buscan resolver la pregunta: ¿Por qué en el presente el fútbol no es el mismo de antes? Y una más para completar las reflexiones locales: ¿La escasez del talento en el fútbol de base es el producto de cómo se entrena en lo denominado “fútbol moderno”?

Las respuestas que surgen ante los interrogantes ya preestablecidos a lo largo de este contenido, nos remiten a un aspecto básico para su posible aclaración: La diversidad de las expresiones motrices.

 El fútbol es la comunión de diferentes expresiones motrices que están condicionadas por el entorno sociocultural de la que se impregna igualmente quien lo practica. Esto hace que la modificación de la primera –lo sociocultural- transformen al segundo, al futbolista. Todo ello es esbozado en el discurso de Marcel Mauss pertinente al caso en mención: “La motricidad de cada sociedad está sometida a las fluctuaciones que tocan su historia: cambios tecnológicos, adopción de nuevas reglas, confrontaciones y préstamos de otras comunidades”. (3)

  El anterior enunciado es una de las claves fundamentales para esclarecer y/o resolver las inquietudes sobre “la crisis del talento en el fútbol de base”.

    Si tenemos en cuenta opinión por opinión y le hacemos una visión de su origen real y objetiva, podemos darle “la estocada” final a tan divagantes juicios. Debido a no concebir lo real del aspecto multicultural de nuestra ciudad dada por el “modernismo”, es difícil construir argumentos para sustentar las verdaderas causas de “la escasez del talento en los futbolistas de base”.

   Nuestra ciudad no ha estado ajena  a la problemática mundial en los temas sociales, económicos, políticos y deportivos. Si bien es cierto que siempre ha habido factores en el desarrollo armónico de la región paisa, asuntos como la crisis de representación política, la migración y la “inundación” de otras culturas que subyacen aferradas a la nuestra, ocasionaron una “homogenización cultural” (término empleado por Rubiela Arboleda Gómez) que trae consigo la pérdida, alteración y transformación de las expresiones motrices que en tiempos pasados fue el terreno abonado donde afloró el talento local, cargado de una riqueza futbolística única en el ámbito nacional.

  Toda esta reflexión trata de responder a las afirmaciones que se dan como análisis de algunas otras, que aunque se acercan a la realidad, no presentan una base de sustentación que genere en cada uno de nosotros los interesados por el fútbol, el sentido preciso de las múltiples causas y manifestaciones en cuanto a lo que este ensayo intenta inferir.

  Frases como: “Uno juega como vive” (4), “El fútbol no se enseña, se aprende” (5), “El modernismo ha golpeado de tal manera que se ha coartado la expresión futbolística del jugador” (6), y “se ha perdido la creatividad en todos los Campos de las vida. Hay muchos juegos electrónicos que el roban el tiempo a los jovencitos”. (7) Quieren significar que todo lo que ocurre dentro de una cultura, por dependencia directa, influye notoria y determinantemente en la formación y desarrollo de quienes conforman la misma.

 En otras palabras, para redondear lo que deseo expresar, la riqueza, la creatividad y la espontaneidad de las expresiones motrices reflejadas por los talentosos futbolistas del pasado, no representan las mismas de quienes lo juegan hoy en día. Por el contrario, se han ido adaptando al “modernismo” disminuyendo de esta forma su admirable y versátil capacidad e inteligencia de juego, recordada y añorada por quienes fueron sus espectadores y protagonistas directos.

    Entre las principales causas de esta transformación motriz están incluidos variables como: La migración, que ha sido el producto de una violencia desatada por el “capitalismo caníbal”  y que sumado a muchos otros, han establecido una forma de vida.

  Si bien es cierto que nuestra ciudad es reconocida por su exclusiva identidad regionalista, no escapa de la influencia de culturas externas. Las relaciones que se establecen entre una cultura y la otra en este siglo XXI “Propician el cruzamiento de procesos de diferentes comunidades, de ahí que se observen sincretismos que le otorgan rasgos propios de otras culturas a los de ésta ciudad”. (8)

   Como podemos ver, los anteriores factores que hacen alusión a la fusión y asimilación de elementos diferentes en lo que respecta a las variaciones intraculturales, definen el devenir de los nuevos ambientes comunitarios y culturales sobre los que se edifican las expresiones motrices de las prácticas sociales.

  Para investigar aún más las causas por las cuales “la disminución del talento en el fútbol de base” ha ido a la par con el desarrollo socio-cultural y aproximarnos a una respuesta ecuánime, debemos igualmente remitirnos hasta “aspectos geofísicos definitivos para potenciar el talento”, expresión ésta enmarcada como la más usual emitida por los entrenadores, la relación entre la calle, la motricidad, el juego y “el potrero”.

  Para gran parte del componente técnico y directivo del fútbol antioqueño, agentes como las construcciones y proliferación de urbanizaciones, violencia en las calles y la pobreza arraigada en aquellas zonas en donde el fútbol fue su expresión deportiva incluyente e instrumento de cohesión barrial; arrojaron como resultado negativo, la desaparición de espacios naturales que ocasionaron la imposibilidad  e inhibición de la libertad para la construcción de una expresión motriz exuberante que fue posible moldearse con los futbolistas talentosos de décadas pasadas. Al contar con un entorno  silvestre, los futbolistas edificaron una abundancia de inteligencia motriz en todo el sentido de la palabra.

  Desde todo este armazón investigativo que trata de hallar las posibles fuentes que señalen el por qué de “la disminución del talento en el fútbol de base”, le adicionamos una opinión respetable que refuerza las pasadas: “Infortunadamente se perdió la gracia del potrero. Los muchachos de antes eran artistas que conocieron muchos de los secretos que allí  experimentaban”. (9)

  Detrás de la anterior frase hay una manifestación lúdico-deportiva y su influencia es categórica en la relación que se adopta entre la conexión de lo social con la adquisición de las estructuras motrices; que reflejan al primero. Debido a esto, las prácticas motrices se definen dependiendo de su situación o procedencia geográfica. Así es como la identidad motriz actual se ve alterada por el avance de esta sociedad tecno-industrial y de algunos procesos de iniciación y formación que lo ignoran y/o no lo tienen en cuanta.

  Se encamina de esta manera al talento contemporáneo contrariamente hacia lo que en el fútbol del pasado estuvo exenta: de una técnica robotizada y su mecanización, y el desvirtuar al mismo tiempo;  la inteligencia de juego al estimular entrenamientos que en poco tienen que ver con la realidad del fútbol actual y de quienes lo juegan. Todos estos elementos hacen parte del proceso de enseñanza-aprendizaje en gran número de las escuelas y equipos de este deporte a nivel regional.
 
  Hace 50 ó 60 años aproximadamente, el fútbol enriqueció en parte nuestra cultura deportiva al penetrar e intercambiando de igual manera, relaciones foráneas (interculturalidad) que se arraigaron en aquellas zonas donde se concedió el terreno para  permeabilizarlas.

La cultura futbolera extranjera  perpetró y se adhirió al mismo tiempo a las diversas expresiones motrices en nuestro medio, trayendo consigo el surgimiento de nuevos talentos tanto a nivel barrial, regional como nacional.

  Hoy las charlas técnicas de algunos exfutbolistas, convertidos ahora en directores técnicos, se encuentran en un desfase temporal en donde se trata de equiparar sus experiencias cuando jugaron con las de los jóvenes de la actualidad que lo practican.

  Otros tantos directores técnicos, también exfutbolistas, realizan sus entrenamientos simulando lo que vivieron cuando fueron jugadores profesionales o aficionados (convirtiéndose en “contadores de historias” con su pedagogía reproduccionista); sumado a los procesos de enseñanza-aprendizaje en el fútbol de base, comandados por aquellos entrenadores, monitores, tecnólogos, y licenciados deportivos que ignoran la relación: fútbol-espacio geográfico-modernismo-motricidad.

   No existe una coincidencia marcada entre las vivencias del pasado y las del presente (aunque “el fútbol es y ha sido siempre el mismo”). Es una pérdida de tiempo intentar equiparar las vivencias del tiempo ido con las de este tiempo que sigue un curso de “vida moderna”. Las transformaciones del individuo van de la mano y a la par de las modificaciones de lo social, lo cultural y por ende, de las expresiones motrices de las que hace parte.

   Realmente “no se salva nadie” de ser los responsables de una forma u otra de “la disminución del talento en el fútbol de base”.

  La familia (por “su marcado interés socioeconómico, al pretender ver en sus hijos futbolistas la salvación y redención  económica”, mejorando así su estatus social con ellos y presionando hasta tal punto al niño, al joven, y al Club en el que se forma; que terminan por ceder alguno de ellos el continuar disfrutando del juego o apoyándolo para el mismo objetivo) y la Escuela (con sus deficientes procesos de formación en lo que a la Educación Física respecta) han sido al mismo tiempo actores de modificación de las expresiones motrices.

  Y ni que hablar de los medios de comunicación que han “fomentado el proceso de migración y la adopción de formas de vida. Están a la cabeza en el proceso de homogeneización, pues ofrecen modelos de vida, internacionalizan eventos, modelos de estética y dispersan por todo el orbe los mismos sueños”. (10)

  En conclusión, tenemos que situarnos en el momento presente y no cometer el mismo error de la Educación  que con su pedagogía de memorizar datos, almacenar información, y repetir historias (acomodadas a ciertos intereses particulares); no han podido tomar conciencia de que somos seres humanos. Deberían integrar en su currículo las asignaturas que formen bajo la temática de las “habilidades para la vida”, para que equilibren lo que somos íntegramente con lo que podemos llegar a desempeñar en el ambiente socio-laboral y demás.

   De igual forma, para hacer un símil de lo educativo, lo social y lo deportivo con el proceso de formación en el fútbol de base; debemos edificar y fortalecer las nuevas expresiones motrices existentes espontáneas, naturales y “salvajes”, asegurando de esta manera la supervivencia del talento que aún se resiste a ser transgredido por aquellos que desdeñan lo socio-motriz que intervienen en el curso del fútbol de base.

 A  pesar de no  parecerse notablemente las expresiones de hoy en día comparadas con las antiguas, deben ser tenidas en cuenta, respetadas y desarrolladas para establecer una identidad motriz que esté en armonía con lo que los aspectos socioculturales  hoy demandan.

    Tenemos que vivir el hoy como lo plantea William Ospina: “La verdad es que el que quiera cambiar el mundo debe cambiar el presente, y puede estar seguro que haciéndolo, cambiará el futuro”. (11)
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 (1) ÁLVAREZ, Pedro Pablo. Citado por Pablo Arbeláez Restrepo en “Adiós al potrero”. El Colombiano. Medellín, octubre 22 de 1995. Pág. 2d.

 (2) MEDINA PÉREZ, Gonzalo. “Una gambeta a la muerte”. Fondo Editorial Cooperativo. 1994.

 (3) “Una dispersión intercultural”. Artículo citado por Pierre Parlebas en el texto “Etnomotricidad”. Revista “Pedagogía y motricidad humana. Pág. 27.

(4 y 5) BUSTAMANTE, Arturo. Citado por Bernardo Buriticá en el especial “Escuelas de fútbol, ¿fábricas de talentos? El Colombiano. Marzo 24 de 1996. Pág. 7D.

(6 y 7) RAMÍREZ, Jesús. Citado por Pablo Arbeláez Restrepo en “Fútbol, el pan nuestro de cada día”. El Colombiano. Medellín, Octubre 22 de 1995. Pág. 2D.

(8 Y 10) ARBOLEDA GÓMEZ, Rubiela. “Las expresiones motrices: Una alternativa de reconstrucción de cultura en Medellín”. Revista “Educación Física y Deporte”. V.17. Enero-dic. /95. U de A. Págs. 82, 83.

 (9) FONNEGRA, Rodrigo. Citado por Pablo Arbeláez Restrepo en “Fútbol, el pan nuestro de cada día. El Colombiano. Medellín. Octubre 22 de 1995. Página. 3D.

 (11) OSPINA, William. Tomado del texto “Colombia y el futuro”. UNAULA. Medellín. Pág. 3.
Adolfo Sanchez
RECOPILACION FUTBOL FORMATIVO
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