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jueves, 9 de junio de 2011

LA COMPRENSIÓN DEL FENÓMENO DEL FÚTBOL -Segunda parte- "ESTRUCTURA Y ANTIESTRUCTURA DE UN CLUB DE FÚTBOL".


LA SARDANA.
No parece que exista un tema de dinámica de organizaciones, que habiéndosele dedicado menos atención sea más útil un ensayo para su comprensión. Para disipar incógnitas sobre éste analisis convien decir que se pretende hacer en base a principios teóricos sólidos que frenen las veleidades de quien lo lleve a cabo, sea aficionado al Fútbol o no. En este caso el trabajo se proyecta sobre un doble apoyo conceptual, la Teoría General de Sistemas y la Psicología Dinámica aplicada a grandes colectivos (1,2,3,4).
Comparando cualquier tipo de institución, sea una empresa comercial o industrial, una asociación pedagógica o cualquier agrupación administrativa o política, ninguna de éstas tiene nada que ver con el singular e irrepetible fenómeno que es un Club de Fútbol. Es cierto que todas estas entidades dependen de un mercado que les valora sus productos y como consecuencia les siguen apoyando o no, pero la relación en ellas entre compradores y productores, nada tiene que ver con la que se da en el Fútbol, con esa relación caliente, comprometida, inestable, próxima y urgente que existe entre un Club de Fútbol, que oferta fútbol y su afición que recibe fútbol y resultados; consecuencia de ello la afición continua apoyando a su Club o decide responderle con un zapping mental. A su vez, por muy compleja que sea una empresa, el desenvolvimiento de sus respectivos departamentos, aunque distintos son complementarios, todos van dirigidos a la consecución de un objetivo, la fabricación y venta de un producto para ser aceptado en el mercado. ¿Pero qué relación existe entre el área de gestión de un Club, presidida por una técnica sujeta a control y verificación, y el área del equipo con su entorno deportivo,que es sobre todo un arte, en donde los resultados son difícilmente verificables y replicables?, ¿en qué se parece el buen estado en forma del equipo con el marketing de camisetas o la estrategia financiera de ese Club como empresa?.
Club-empresa y Club-arte son dos departamentos en los que, debiendo haber una comunicación fluida y a la vez autónoma entre ellos, ésta está plagada de salvedades, cuidados, advertencias, temores y reglas, dada la atracción, muchas veces irresistible y enfermiza, que ambas áreas tienen para invadirse mutuamente, especialmente la gestión empresarial sobre la evolución del equipo. Pero la complejidad no acaba aquí, ya que concéntricamente al Club, hay una sociedad que crea una afición y ésta que funda a un equipo, para que le sirva de espejo y le dé identidad y estima a través de sus buenos resultados. De todo se deduce, que la relación afición-equipo merece una consideración aparte, ya que la comprensión de este complejo negocio radica en la mencionada conexión, y quien así no lo considere podría revisar sus criterios al hilo de lo que aquí se intenta sugerir.

¿QUIÉNES SON LOS DUEÑOS DE UN CLUB DE FÚTBOL?

Quien de forma inapelable es el dueño de un Club de Fútbol es la cultura que le da origen y esto sigue siendo cierto, aún en el caso de que el dueño material sea un socio opulento, muchas veces, más de las deseables, coincide con ser un sujeto particular que lo mejor que ha hecho en su vida es fumarse un voluminoso puro, si es que lo hace, pero que con la calidad de lo probable suele enviar a su Club al caos; o por el contrario, esa afición decide sabiamente organizarse en forma de una sociedad mercantil, en este caso el sistema ideal para que afición y equipo estén en buena cohesión y acoplamiento; ésto ultimo  equivale a ganar la primera batalla a la mala estructura, lo que aquí se va a llamar antiestructura de un Club.
La cultura es la forma de vida que preside una colectividad, sus valores, normas, mitos, creencias y muchas cosas más (Hegel). Este intangible delega y está representada por la afición, y ésta a su vez crea un Club para que haga caminar a ese complejo y versátil organismo cultural que es quien le da su verdadera naturaleza. Por esto, cuando la afición elige a un Presidente, en última instancia quien gana o pierde los partidos, la masa social debería contener la respiración y decir ¡silencio que se rueda la película de un posible error de larga trayectoria!, afición que debería cruzar los dedos y confiar en su acierto; si no es así, la goleada en contra se producirá a la velocidad que nos pasan los días felices. Afición y Presidente son en definitiva las instancias originariamente responsables, el promotor que decide construir el edificio y el arquitecto que lo concibe, el resto de cuestiones son secundarias, un mero problema de hacer las cosas según dicten los manuales, que además no existen; a pesar de la historia e importancia del Fútbol, éstos están por escribir. A esta arriesgada tarea va dirigida esta propuesta que les voy a hacer, aventura que por su dificultad está algo coloreada por el atrevimiento de quien a ustedes se dirige.

LA RELACIÓN AFICIÓN-EQUIPO.

El proceso de la relación afición-equipo es una realidad tangible y bien estudiada por la psicosociología de grandes colectividades. El mencionado proceso está constituido por un mecanismo con tres fases:

1. Una afición funda un equipo según el modelo espejo, a su imagen y semejanza, por lo que el Club que se deriva, y en el mejor de los casos, es un clónico de la afición que le da origen y reflejo de todo tipo de características que definen a tal grupo poblacional. Dicha afición implanta un sistema de valores que juegan la función de vértice de esa fraternidad, según lo estudiado en el artículo anterior, poniéndose en marcha el funcionamiento de ese Club, reflejo de la naturaleza de esa afición. A partir de entonces la afición está literalmente metida dentro de su Club y de esta forma invade al Club, lo habita con la psicología del señor-propietario, en una relación caliente, comprometida, inestable, dependiente y frecuente, pero sobre todo con una dependencia y aires de necesidad, y una relación tan estrecha como la que puede existir entre madre y bebé, donde cualquier mal gesto de aquella, al niño le afecta y protesta, vocifera y ataca. Figúrense el modelo de las vías de un tren, en el viaje, al pasajero le llega en directo toda la suavidad o deterioro de los raíles-clubs por los que transcurre el tren-afición, o a la inversa, tanto da.

 2. El Club, especialmente el área deportiva, trata de interpreta el papel que le han dado, debe representar a su afición y estar atento a los símbolos que lo presiden. Con el mandamiento de que ellos deben estar presentes en el desarrollo de cada una de las funciones de sus diferentes áreas, para que entre Club y afición haya el máximo de acoplamiento y cohesión.

 3. El Club hace futbol y crea resultado y recibidos éstos por la afición, ésta en correspondencia redobla  su apoyo al Club. Este así asume la alta función de mejorar, mantener y cuidar a esa afición, como lo hace un terapeuta, un educador, un cuidador, y de esta forma se debe entender para que cada cual aguante su vela con la dignidad y eficacia de quien sabe lo que tiene en sus manos. El proceso de entregarse la afición al Club, supone la proyección de su identidad en él, proceso al que se le denomina de IDENTIFICACIÓN, o lo que es igual, crearlo a su imagen y semejanza, por el contrario, al camino mediante el cual el Club recibe ese mandamiento poniéndolo en marcha, se le denomina de CONTRAIDENTIFICACIÓN.

Cabe resumir que entre afición y Club hay una relación vital, de urgencia, no prescindible, emocional y necesaria, parecida a la existente entre un alumno que elige un profesor, que le va a enseñar y le puede suspender, o entre el paciente que pide ayuda a un médico y éste hace su trabajo que le sirve al enfermo para elevar los niveles de su salud y al alumno para que aprenda y crezca. Se ponen los dos casos de enseñanza y salud por ser vitales para cada uno de nosotros, nada que ver con comprar manzanas en la frutería de la esquina o un jersey en el primer almacén que encontramos al salir a pasear, compras de las que se pueden prescindir sin más, no es éste el caso del Fútbol. Les propongo aceptar, que entre Club y aficionados existe una relación más allá de emocional, es casi física, si el Club tiembla, el aficionado, para decirlo suavemente, se turba, y los más metidos emocionalmente en su Club llegan, com fué un caso historico, ha tener un accidente de carretera mortal.

LA COMPLEJA ESTRUCTURA DE UN CLUB.

Un Club de Fútbol tiene una naturaleza semejante al cuerpo humano, está compuesto por partes tan variadas como diferentes, tan aparentemente poco complementarias como necesaria lo es la una para las otras, y tan arriesgado no dar importancia a cada una de ellas como inventar alegremente modelos para destacar unas y minusvalorar otras a capricho del inventor. A un Club de Fútbol hay que estudiarle su naturaleza y respetarla, si no se hace así le ocurre como a un médico que se inventa modelos de comportamiento que van en contra de la verdadera naturaleza de ese organismo al que trata, lo que puede llegar a dañarlo seriamente y el médico inventor quedar como un iluminado curandero. Veamos un caso particular.
En la Universidad de Harvard (Massachusetts, USA), Universidad radicada en Norteamérica, país que no se distingue especialmente por su conocimiento del Fútbol europeo, despertó un extraordinario interés el modelo, general y económico, de un Club de Fútbol de nuestro entorno. Fue ideado por un Presidente, que arropado por la ilimitada confianza en sí mismo, por su brillante éxito privado y por la ilusión desbordada de ocupar el puesto, olvidó lo que era un Club de Fútbol, dando la espalda a la compleja y específica maquinaria que tenía enfrente, nada que ver con una empresa al uso, regido el Fútbol por unas leyes específica e inapelables. Para explicar en que consistió el modelo, el autor de este artículo les confiesa, que las tres fuentes de conocimiento usadas para escribirlo fueron: cuarenta años de observar críticamente fútbol y tratar de extraer alguna teoría sobre el mismo, así como haber escrito una tesis universitaria sobre la dinámica de un Club de Fútbol; segundo, haber hecho una especialidad profesional en comportamiento humano, individual y colectivo, por último haberse inspirado en el análisis de los errores de este Presidente referido, que detenidamente estudiados se erigen en un verdadero manual de conocimiento negativo.

El resumen de su modelo cabe definirlo como lo contrario de la estructura, principios y funciones que parecen presidir el funcionamiento de un Club de Fútbol; este Presidente inventó una ANTIESTRUCTURA, desbordando los principios de funcionamiento en los que podría ser comprensible se pueda apoyar el Fútbol; transplantó a su Club lógicas que nada tienen que ver con este espectáculo, que sin duda extrapoló de su indudable inteligencia y vasta experiencia empresarial, sumió al Club en un caos y después de hacerlo, súbitamente se sintió agobiado y con la rapidez que lo suelen hacer los magos, desapareció de la vista de la afición, afición que representaba a un País; ¿Consecuencia?: un verdadero problema para quien lo sustituyó, que desde entonces  su marcha era parecida a la de  quien tropieza en un grueso pedrusco y acaba con marcha de ebrio, unos metros más allá, tendido en el asfalto.

La irresistible seducción que este planteamiento modélico tuvo en la prestigiosa Universidad, le hizo ganar el Premium Collection de Harvard, distinción reservada a los casos más brillantes y de mayor aceptación por el alumnado.
Aquí se propone basar el estudio de lo que es la estructura organizacional de un Club de Fútbol y olvidarse de lo que son modelos inventados de funcionamiento, que puede ir en contra de la estructura natural de ese organismo. UN MODELO es un esquema conceptual, susceptible de un tratamiento matemático, que interpreta o predice el comportamiento de un sistema en el que se desarrolla un fenómeno determinado; los modelos están hechos preferentemente para estructuras inanimadas, susceptibles de tratamiento matemático, frente a las estructuras vivas, que piden se estudien y respeten su morfología natural, debiéndose limitar el tratamiento de las mismas a rehabilitar su estructura, principios y funcionamientos innatos, evitando imponer nada desde fuera y buscando rehacer como era su funcionamiento natural.

Les propongo dividir el estudio de un Club de Fútbol, como organización humana compleja, en dos fases: PRIMERA, naturaleza de su estructura material, SEGUNDA, principio de funcionamiento y funciones que lo inspiran, esto último a tratar en un próximo artículo.

NATURALEZA DE LA ESTRUCTURA MATERIAL DE UN CLUB DE FÚTBOL.

Se propone entender por estructura los diferentes subsistemas que concéntricamente van apareciendo y que coinciden con grupos sociales polifuncionales, hasta llegar a los individuos y a su mundo interno. Los cinco niveles que propongo son: 

I- LA SOCIEDAD.
II- LA AFICIÓN.
III- EL CLUB-EMPRESA. 
IV- EL ENTRENADOR-EQUIPO. 
V- EL JUGADOR.

Nivel I: La Sociedad, es decir una cultura definida por sus valores, crea al Club, como origen del sistema global. Para el Real Madrid sería España, para el Barça Cataluña, al Betis le hace nacer un determinado sector de la sociedad sevillana y al Sevilla otro, y así sucesivamente, al Milan y al Inter le apoyan dos segmentos diferenciados de la sociedad lombarda, y el caso de Escocia es aún más claro, ya que en Glasgow, dos culturas religiosas escenifican su enfrentamiento a través de las creencias, valores, de dos Clubs de este lugar.

Nivel II: De éste se deriva la afición, cuya compleja estructura muestra tres subniveles: la que va al Estadio, la afición de butaca y la afición informada, la que sigue desde lejos, aunque puntualmente, la evolución de los acontecimientos. A su vez la afición es un tejido social compuesta de partes de diferente naturaleza, con diferencias culturales, económicas, motivacionales e incluso raciales; por ejemplo en un Club de un país nacionalista, en el seno de la misma afición se dan todo tipo de tendencias, un mosaico digno de ser analizado (5), donde el vértice hace entenderse a hermanos enfrentados con virulencia en otros aspectos, por ejemplo en los étnicos.

Nivel III:Del mismo nace el Club con una naturaleza poliédrica, y a su vez con dos subniveles, la Empresa gestora, al mando de un Presidente, en realidad el cerebro del Club, el que en definitiva gana los partidos, que con su buen hacer mantiene el equilibrio general y el del equipo. Por otra parte el equipo, que al mando de un Entrenador produce fútbol de calidad variable. Estas dos contrapartes es preciso someterlas al examen de los principios que en un próximo artículo se analizarán. Presidente y Entrenador constituyen una pareja, como lo fueron las dos columnas del Templo del Rey Salomón, JAKIN y BOAZ, sobre las que todo se cimenta, y bajo cuyo arco discurre toda dinámica; este doble pilar tiene que reunir las características de, estar bien elegidos de acuerdo con los valores del Club, tener un escrupuloso conocimiento de lo que significan para el mismo, cumplir meticulosamente los principios de la relación de pareja con el objetivo final que produzcan buenos resultados sin desmayo, finalmente ser fuertes, muy fuertes, sobre todo para que soporten la carga de tan pesado y convulso templo. Cuando por ejemplo en este dúo se interpone un tercero al mismo nivel que la pareja, llámese Director deportivo o lo que se quiera, se ha de saber que se está creando un triángulo y esto siempre impone una dinámica muy particular que hay que ser consciente de ella y saber manejar; la relación ha de ser de la pareja Presidente-Entrenador, y aunque los dos representen áreas muy distintas, no son más distintas que los géneros de la naturaleza humana.

Nivel IV: El Entrenador-equipo, que como grupo humano se constituye en el corazón de la Institución. La consideración de este Nivel requiere un estudio aparte, que resumiéndolo se limita a pasar este binomio entrenador-equipo por un análisis a la luz de los principios que se expondrán, pero en cualquier caso es imprescindible que el entrenador tenga una conducta humana en su actuación, en base a lo que és y a la función que debe realizar, la de ser un sólido continente que estimule el crecimiento, promueva el bienestar y la confianza y obtenga el óptimo rendimiento de sus jugadores, y aquí no hay manuales que valgan, o el entrenador tiene unas características personales acopladas a los valores del Club y una personalidad bien equilibrada y vocacional, o el error está asegurado. Y si alguien quiere un manual del buen entrenador, piense en una sugerencia de las varias que cabe hacer, que responda a la idea de un buen padre, sabio, prudente, equilibrado, amoroso y exigente, puesto de trabajo para el que los habladores y narcisistas de toda laya se deberían abstener.

Nivel V: El jugador con dos subniveles: El mundo externo de su vida profesional y personal visible, y su mundo interno, que en principio a él sólo pertenece y del que depende parte de su rendimiento puntual, ¡a él y al profesional que se ocupe de su apoyo psicológico!, tan necesario en un Club donde se hagan las cosas atendiendo a la naturaleza de las mismas. 

La interinfluencia de los niveles I a V es tan decisiva como la inversa, del V a I. A su vez, la influencia del Nivel I, y sobre todo el II, sobre el resto, es importante como lo es para una persona que se está educando su educador, para un paciente su terapeuta o para un niño sus padres. Estos Niveles son como sistemas semiabiertos, presididos por el principio del deslinde o límites, que en otro momento se verán, deben funcionar comunicados y con cohesión, variable ésta mediada por lo dicho sobre la fraternidad.

En resumen, la hipótesis que aquí se defiende es que un Club de Fútbol es una organización con dos áreas, que debiendo permanecer deslindadas deben estar en comunicación: una empresa, cuyo curso pertenece a lo previsible de la técnica, que a través de su gestión nutre y apoya a un Equipo, y una sociedad equipo-entrenador, que perteneciendo más a la dinámica del arte y por ello menos replicables y verificables sus resultados, su objetivo es producir buen Fútbol. Un Club, a su vez, es un universo formado por los cinco subsistemas dichos, más otro intangible, no menos real, el "mercado" dentro del cual funciona, formado por el conjunto de Liga o Ligas en las que participa. Equipo y Empresa son un binomio cuya vida se desarrolla en un marco dinámico y poliédrico, a su vez, estas dos áreas como pareja, deben estar sometidas al cumplimiento de principios, unos obligados, y otros específicos y facultativos de un equipo en particular.

LA INTELIGENCIA DE UN CLUB DE FÚTBOL.

Se entiende por inteligencia una sutil función de la mente, integradora de sus diferentes partes, que con una función general, la inteligencia propiamente dicha, y otra específica, sus talentos, precisa para manifestarse del nivel más alto de acoplamiento y concordancia, entre las diferentes áreas de las que se compone esa realidad personal. No se concibe una personalidad, individual o colectiva, que siendo su funcionamiento anómalo, pueda hacer visibles rendimientos adaptados. Figúrese un Club de Fútbol compuesto por una antiestructura y violando cada uno de los principios de funcionamiento sugeridos, pueda generar rendimientos inteligentes. No es posible, si esto es así, si los diferentes niveles están desacoplados y sus funciones perturbadas, los actos inteligentes no podrán darse, aunque alguna de las partes de ese colectivo pueda ser su naturaleza altamente dotada, en alusión al fenómeno galáctico o al grito de guerra de ¡A este Club vendrán los mejores jugadores del mundo!. En este último caso estaríamos ante colectivos próximos a la subnormalidad, que de hecho pueden exhibir talentos parciales. La inteligencia pide funcionamiento armónico para manifestarse y estructuras bien funcionantes para obtener rendimientos, funcionamiento que se ve perturbado cuando la integración y armonía de las partes no se produce. En este caso no solamente se observa el fenómeno que hemos llamado de la antiestructura sino que se manifiestan como atacados la mayor parte de principios y funciones por estudiar: PRINCIPIO DE LA FRATERNIDAD, DE LOS LÍMITES, DE LA PARTICIPACIÓN, DE LA ELECCIÓN, DE LA IGUALDAD DE VALORES Y DE LA ADMINISTRACIÓN DE LA IMAGEN; igualmente se ven perturbadas las tres funciones básicas de cualquier colectivo deportivo.

Ángel Martínez Pina.

RECOPLACION FUTBOL FORMATIVO.

BIBLIOGRAFÍA.
1.    Menzies Lyth, I. The dynamics of the social. Selected essays. Vol. II. Free Associaton Books. London, 1989.
2.    Colman, AD y Bexton, WH. Group Relations Reader 1. A.K. Rice Institute. Washington, 1975.
3.    Colman, AD y Geller MH. Group Relations Reader 2. A.K. Rice Institute. Washington, 1985.
4.    Hinshelwood, RD. What happens in groups. Psychoanalysis, the individual and the community. Free Association Books Ltd. London, 1987.
Martínez Pina, A. LA OBSERVACIÓN EXPERIMENTAL de los partidos de un equipo. Deducciones teóricas sobre el juego y dinámicas de comportamiento de un Club de Fútbol. Tesis universitaria, 1999. 
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