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domingo, 29 de abril de 2012

DE GUARDIOLA A VILANOVA: CONTINUIDAD EN EL ADN DEL BARCELONA FC. ¿LA DECISION CORRECTA? CREO QUE SI. ¿CUAL ES TU OPINION?


I.                   ADIOS, MISTER
Me pongo las botas y salto al campo, recorro los escasos metros que hay desde los vestuarios hasta el césped con la mirada pérdida y las ideas muy claras. Allí esperaré a mis jugadores, que irán llegando uno a uno para explicarles la decisión que lleva tiempo rondándome la cabeza.  Van saliendo en cuentagotas del vestuario con los rostros más serios que de costumbre y concentrados como si de una final se tratase…


Una cualidad muy apreciada y realmente complicada es la de ser capaz de rodearte de aquellas personas que te ayuden a mejorar día a día y el fútbol no iba a ser una excepción.
Se trata de un deporte en equipo tanto dentro del campo como fuera de él. Al inicio del partido, los jugadores harán un circulo en el que se conjuran para conseguir la victoria, aunque detrás de esta piña se esconden horas y horas de trabajo por parte del cuerpo técnico, durante la semana, para que su equipo tenga la confianza necesaria para afrontar el reto que se les presenta.
Entrenar a nivel profesional exige un esfuerzo mental y emocional muy alto ya que la presión a la que está sometido el líder del grupo es muy fuerte y, además, la competición no te permite disfrutar de la profesión al 100% porque el sabor de la victoria desaparece al instante.
Al igual que las plantillas deben ser renovadas anualmente para mantener su espíritu competitivo, los entrenadores también deben hacerlo. En ocasiones, simplemente con un cambio de fichas es suficiente; en otras es necesario reinventarse para encontrar nuevas motivaciones o incluso optar por la decisión de abandonar el equipo.
 ¿QUIÉN DEBE SER EL RELEVO?



La última es una opción que parece sorprendente ya que en el fútbol actual abundan las destituciones y nadie recuerda cuál fue el último entrenador que acabó su contrato, pero también sucede y ésta es la más dolorosa ya que nadie desea abandonar, pero nadie mejor que uno mismo conoce sus límites.
Un factor determinante es que, con el paso de las temporadas, los vínculos se hacen más fuertes entre el líder del grupo y los jugadores, convirtiéndose lo que en un principio podría parecer una ventaja en un problema, ya que el apartado sentimental  toma ventaja sobre el profesional.
Una vez el cambio aparece como única solución, ¿Quién debe ser el relevo?
En ese momento comenzarán a sonar candidatos para ocupar el puesto que queda vacante, no contemplando que, a lo mejor, la solución está en casa.
El entrenador ha tenido todos esos años un escudero ejemplar que ha compartido con él todo su trabajo, dudas, alegrías, tristezas; en definitiva, le ha ayudado a construir las claves del éxito y, por lo tanto, ha sido participe de él.
Trabajar en la sombra no es sencillo ya que el reconocimiento de puertas afuera recae en una única persona, pero si eliges correctamente la persona que se lleva los halagos tu triunfo está asegurado.
Además, se da la circunstancia que el apetito que ha podido perder el primer entrenador debido a la presión, permanece intacto en su ayudante ya que siempre ha estado en un segundo plano, aprendiendo del maestro.
El proyecto, de esta forma, se asegura una continuidad y que una idea que ha funcionado no muera o caiga en el olvido con la aparición de un nuevo estratega que no conozca las interioridades del club ni de la plantilla.
La desilusión de la plantilla y la tristeza puede verse reducida si la persona que los liderará la próxima temporada es conocida y, además, por todos es sabido que tiene la capacidad de dirigirles.
La decisión más difícil llega a continuación: abandono junto a la persona con la que inicié el proyecto o decido emprender la aventura por mi cuenta, con la ventaja que podré contar con la ayuda, aunque desde la distancia, del maestro que un día me enseñó el camino y que ahora me deja para poder iniciar en solitario el reto con un conocimiento mayor del jamás esperado.
Una vez aceptada la propuesta, el tiempo será el encargado de determinar si la decisión tomada ha sido la correcta, aunque lo que sí que parece evidente es que la cantera de entrenadores ya está creada.



Una vez finalizadas mis explicaciones, a las que apenas prestan atención todavía conmocionados por el impacto de mi marcha,  tengo para todos mis jugadores un último mensaje: “Él es mi sustituto y está preparado”. Los jugadores empiezan a levantar la cabeza del suelo y, sin dudarlo, el capitán alza la voz para decir: “Gracias Míster”.

II.                 UNA LECCION DE LIDERAZGO.



En un club acostumbrado a la gestión personalista, de pronto una lección de liderazgo colectivo. Un Barça casi siempre dirigido como finca particular y desde las emociones. Histriónico, demagógico, populista, atemorizado, ambivalente… Casi cualquier adjetivo le cuadraría a la gestión del club en los últimos cuarenta años, salvando momentos y excepciones. Acostumbrado a sepultar a sus ídolos sin la menor deferencia, a envanecerse de lo superficial, a emplear la grandilocuencia o el victimismo a partes iguales, a decidir en función del ventilador externo, siempre agitado desde revanchas y vendettas, el Barça parecía enfrentar la gestión de esta crisis -porque el adiós de Guardiola es una crisis en toda regla; normal y necesaria, pero una crisis- como siempre: con el estercolero habitual ejerciendo de maestro de ceremonias en busca de nuevos éxitos en su inevitable camino hacia el infierno.
Y lo que ha surgido de ahí ha sido una lección de liderazgo colectivo. Del entrenador al presidente pasando por el director deportivo, cerebro privilegiado. En estos tiempos de prisas, ruido, furias, destemplanzas y tensión, Zubizarreta, Guardiola y Rosell tomaron la senda de la pausa y los fundamentos. En momentos de zozobra, back to basics. Y el basics es la idea. Incluso alguien tan poco cruyffista como Sandro Rosell ha apostado por la idea nuclear del fútbol del Barça. Polos opuestos en formación y creencias, Guardiola y el presidente han encontrado en Zubizarreta, capitán del Dream Team, sacrificado en el altar cruento de Atenas, el punto intermedio de todos los caminos, el cruce de la historia con el presente, del futuro con los antecedentes.
Desde la visión panorámica, el club decidió enfrentar la crisis con una decisión sencilla e inevitable basada en los tres ejes sobre los que se gestiona: un modelo de juego, un método formativo y una vocación de crecimiento interno. La decisión confluye en un hijo de La Masia, que mamó de Cruyff y Rexach, dirigió a los mejores cadetes de la historia, aprendió otras culturas futbolísticas fuera del Barça, regresó con Guardiola en un momento de crisis y construyó a su lado un equipo inolvidable.
Visto así, la decisión se antoja inevitable. Si ha sorprendido es porque el Barça siempre fue lo que he dicho: un club de gestión emocional, alejado de liderazgo tranquilo y meditado. Mientras los ventiladores tradicionales rugían a plena potencia, exigiendo sangre, repartiendo mezquindad y reclamando fichajes, los gestores del club decidieron que la mejor decisión era aplicar aquello que venían predicando. Apostar por el modelo de juego, reforzar el método formativo y elegir a otro hijo de la casa. Es decir, la idea.
En el porvenir inmediato, el Barça volverá a vivir éxitos y también fracasos, pero hoy ha conseguido algo inaudito en la historia de su gestión como club: ejercer un liderazgo inteligente, sobrio y coherente.
III.              EL MODELO DEBE EVOLUCIONAR SIN DESCANSO.





Durante cuatro temporadas, además de ganar títulos (13 de 18 más la opción de la próxima Copa del Rey), el Pep Team ha dejado dos grandes señas de identidad: primero, una interpretación muy ortodoxa y firme del juego posicional hasta convertirlo en un sello futbolístico; y segundo, una dinámica intensa de creación de variantes tácticas al sistema central de juego.
La reconversión de Leo Messi en falso 9, pasando de convertir una docena de goles por temporada a registros que ya superan los 60 este curso; el doble papel de los extremos; la defensa de 3 e incluso de 2 más allá del círculo central; la utilización hasta de 7 centrocampistas; muestras todas ellas de un cuerpo técnico en busca de evoluciones constantes para evitar el estancamiento. La contratación de Cesc Fàbregas para iniciar el largo proceso de perpetuación de la especie, driblando el darwinismo inevitable respecto de la figura de Xavi; o el ascenso prudente pero incesante de canteranos al primer equipo, son otras muestras de las ideas actuales del Barça.
Posiblemente nadie dentro del club sabe exponerlo como Andoni Zubizarreta, director deportivo. Estas son sus ideas principales al respecto de dichas evoluciones, extraídas de una extensa conversación, a finales de 2010, a raíz del libro “Senda de Campeones”.
·        GESTIONAR EL MIEDO
“Si no hay buenos ascensoristas, el proceso se detiene. Al margen del modelo en sí, esto depende de nuestra capacidad de gestionar nuestros propios miedos y también en eso podemos ser rehenes de nuestro éxito. Para poder mantener el maravilloso nivel de ahora, si la generación que viene apretando cumple un poco menos las expectativas y acabamos yendo al mercado y traemos a otros, en el fondo estaremos equivocándonos. También es cierto que debemos medir bien los ingredientes: un poco más o un poco menos de sal y el guiso es distinto. Desde la presidencia hasta abajo creo que todos debemos pensar como Pep: que un día juega Fontàs, pues ya está. ¿Qué la plantilla es corta? Pues vamos a la semifinal de la Champions con los que estén bien y jugarán bien seguro. ¿Por qué? Porque conocen el club, saben cómo se juega, están implicados en esta historia. Otra cosa sería mantener eso durante diez meses, pero el éxito dependerá de la capacidad que tengamos de gestionar nuestro miedo”.


·        EVOLUCIONAR, EVOLUCIONAR…
“Hay una primera cuestión: ¿Qué Xavi queremos replicar, el que tenía el guión del 4 como herencia o el actual? Mi idea sería que debemos pensar que dentro de diez años vamos a seguir jugando igual de maravillosamente bien, pero no como jugamos ahora. Tendremos otras cosas”.
“No siempre tendremos el talento, desde el punto de vista de la construcción del juego de la pared, de las tres posiciones, de la interpretación del juego en el ámbito colectivo, que nos da Xavi y habrá algún momento en que le perdamos. Y tenemos que ir pensando en que vamos a seguir jugando igual de maravillosamente bien, pero con otro estilo de juego. Manteniendo nuestro ADN, nuestra forma, el concepto a partir del balón, el juego vistoso y espectacular, pero tendrá cambios y matices. Igual es sin extremos, con dos dentro, con tres fuera, jugamos con tres-rombo-tres como el Dream Team; o como ahora con cuatro en medio, pero que no son cuatro sino cinco… Será un proceso evolutivo y tenemos que esforzarnos en prever esa evolución para que dentro de unos años intuyamos dónde vamos a estar. En este momento tenemos una enorme ventaja competitiva con respecto a los demás, pero hemos de evolucionar”.


·        NO BUSCARÍA CLONES
“Quizás el Xavi del futuro es un perfil que no imaginamos. Piensa que nunca habíamos tenido un 4 con el perfil físico de Busquets: Milla, Pep, Amor, Xavi no tienen ningún parecido físico a Busquets, que es especialmente grande. Fíjate en Puyol y Piqué. Con Puyol tenemos mucha velocidad y con Piqué mucha salida de balón. Son procesos evolucionados que se han ido desarrollando. No buscaría clones de los jugadores actuales. Porque no existen y porque sé que ponerles esas etiquetas de que ‘serás el nuevo Xavi’, como antes se decía ‘serás el nuevo Guardiola’, eso no es realista. No soy partidario de clonar jugadores ni de buscar en el mercado jugadores exactamente iguales a otros que tenemos o hemos tenido, entre otras cosas porque tenemos futbolistas muy excepcionales. Más bien buscaría jugadores que nos den muchas opciones dentro de nuestro juego. Por eso digo que la polivalencia es muy importante. Está claro que tenemos a nuestro público educado en una línea y eso nos hace diferentes y no nos vamos a mover de nuestro estilo”.
“Puede haber quien entienda de mis palabras que voy a cambiar el sistema y voy a transgredir el modelo de juego; que ahora vamos a jugar a otra cosa. No, simplemente debemos comprender que Laudrup ya jugaba de falso 9, pero Laudrup no es Messi y ambos juegan de falsos nueves y son excelentes pasadores y proveedores de los compañeros y obligan a los centrales contrarios a salir y crean espacio detrás. Pero si hubiésemos querido clonar a Laudrup no hubiese salido Messi. Si hubiésemos querido copiar exactamente a Laudrup quizás ahora tendríamos a Iniesta jugando de falso 9, pero en su momento se prefirió evolucionar y se probó a Messi en el puesto y no sólo hace lo de Laudrup, sino que te marca cuarenta goles por año”. (Nota: este curso ya son más de 60).

MISMA PARTITURA, OTRA INTEPRETACIÓN.
“Es un proceso evolucionado desde un punto de partida. Pero cuando hablo de eso quizás me miren raro y digan que debemos buscar al nuevo Xavi. Y yo les digo que no. No porque sí, sino porque no hay otro Xavi. Si mantenemos la capacidad de interpretar el juego de una forma totalmente diferente del resto, si seguimos tocando la música con otra partitura, que es nuestra identidad porque los contrarios no saben leer esa partitura y se interrogan sobre el tipo de sinfonía que están escuchando… Y después dicen que a nosotros no nos dan patadas y que los rivales no compiten y la realidad no es esa: la realidad es que ha ocurrido en el campo una cosa que no han comprendido, no han entendido de qué iba nuestra partitura. Nosotros hemos de seguir manteniendo la partitura y tener los jugadores capaces de interpretarla. ¿Cuáles serán esos jugadores? Bueno, los que hay ahora por aquí nos dan pistas bastante buenas para saber cómo será la partitura dentro de unos años…”.
IV.              DUELO POR PEP, NO POR EL PEP TEAM.



Pep Guardiola es lo opuesto de lo que aparentó. Es pragmático en lugar de filosófico (en el sentido peyorativo que se le quiere dar a este concepto). Es entrenador mucho más que líder. Si aparentó otros roles fue porque el club lo precisaba, vacío de jerarquía moral algunas veces, ausente de pulso en otras, casi siempre vencido por una realidad que parecía superarle como institución. Guardiola ha sido líder a su pesar y la afición menos intoxicada así lo comprendió. Nadie le eligió para dicho liderazgo: las circunstancias institucionales le empujaron al centro de la escena y él no rechazó las responsabilidades. Se ganó el liderazgo y no exclusivamente a base de títulos y juego, sino por su comportamiento en las buenas y en las malas, en los aciertos y también en sus días de errores, hasta el punto que muchos resabiados anunciaron que todo era fachada y que solo le conoceríamos de verdad en la derrota, algo que hemos podido comprobar por duplicado en los últimos días. Sí, ese es su auténtico rostro: líder y deportista.



El barcelonismo de ventilador, agazapado durante años tras el oropel de las victorias, se desató con su ristra de interpretaciones venenosas. Nada nuevo. Son décadas de persistencia en el empeño. Probablemente, nada más risible que esa atribución de falta de carácter a un entrenador que, en su primer día, decidió prescindir de Ronaldinho y Deco; más tarde de Eto’o e Ibrahimovic, incluso asumiendo la carga del error que esto último conllevaba; que sentó a quien le pareció aunque se llamara Thierry Henry; que jugó los partidos más arriesgados con infantes si le parecía adecuado; y que continúa mostrando en su currículo el dudoso récord de jugador barcelonista más expulsado de la historia, por cierto siempre a causa de su carácter fuerte y no precisamente por dar patadas.
Llegó por pasión y se va porque se ha quedado vacío. No hay más, aunque las necesidades del estercolero social intentarán encontrar cualquier indicio de excremento que permita parir una montaña donde había un ratón. Vacío. Sin más.
El barcelonismo vestirá su duelo con el rigor de una pérdida sonada, pero con el alivio de que la continuidad en el modelo no es palabrería, sino un hecho tangible e irreversible. Seguirá teniendo éxito o no, pero será el mismo camino emprendido hace décadas.
Duelo por un entrenador mágico y un líder involuntario. El balón, lo único auténticamente imprescindible en el fútbol, ha perdido momentáneamente un amigo, que seguro reencontrará en cuanto Guardiola rellene el depósito vital. El duelo barcelonista es por Pep, pero todavía no por el Pep Team, equipo adolescente pese a tanto vaticinio.

V.                TITO,  HERMANO DE PEP.



Dirán que es hijo de Pep, pero en realidad es su hermano. En el Barça histórico hay dos hilos conductores que, partiendo de distintos orígenes, han confluido en un mismo heredero: Pep Guardiola. Y que ahora desembocan en Tito.
El primer hilo se refiere al concepto de cantera que ha construido el club. El hilo se resume en tres figuras: Laureano Ruiz, Johan Cruyff y Pep Guardiola. Es un resumen esquemático e incompleto, pues ahí deberíamos añadir por lo menos otra docena de nombres fundamentales, pero es un resumen: Laureano es el abuelo, Johan es el padre y Pep es el hereu, el heredero. En los años 70, Laureano Ruiz plantó unas semillas conceptuales; en los 90, Cruyff decretó la implantación masiva de ideas similares; y Guardiola ha sido el gran recolector, el ascensorista de los canteranos. Insisto: entre ellos, docenas de entrenadores, maestros, directivos y gestores que han resultado fundamentales para comprender el fenómeno. Pero el hilo tiene estas tres figuras sobresalientes.
El segundo hilo se refiere al modelo de juego del club. Dicho hilo se inicia en Rinus Michels, prosigue en Cruyff, se perfecciona con Louis Van Gaal, adquiere consistencia con Frank Rijkaard y estalla en su máximo rendimiento con Guardiola. También resulta excesivamente esquemático resumir en cinco técnicos (cuatro de ellos holandeses) la historia del modelo del juego de posición, pero es un modo de expresarlo.
VI.               EL HOMBRE QUE APRENDIÓ A NO TENER PRISA.



Ambos hilos han transitado, en estos cuarenta años, por caminos a veces paralelos y, en otras ocasiones, por sendas divergentes. Cruyff los unió y también Van Gaal. Otros, simplemente, vivieron ajenos al intento de que confluyeran. Gente como Rexach siempre peleó por unirlos. Rexach fue entrenador de Pep Guardiola y Tito Vilanova. Fue quien les aportó calma a unos espíritus agitados e inquietos. Quien les explicó en qué consistía la Paradoja de las Judías Secas y cómo debían respirar hondo y dejar serenar las piezas antes de tomar decisiones.
Tito es hijo de la cantera del Barça. No llegó al primer equipo por culpa de sus prisas juveniles: “Cuando me tocó renovar como jugador, les dije a Charly y a Cruyff que solo quería estar dos años en el Barça B. Tenía 21 años y les dije que si no subía al primer equipo en dos temporadas, me iba. Con el paso de los años, he visto que me equivoqué porque mi estilo de juego se adaptaba como un guante al estilo del Barça y, en cambio, cuando fui a otros equipos no me resultó fácil adaptarme a otro estilo de juego. Quizás tampoco hubiera triunfado en el Barça grande, pero me fui demasiado pronto. No era necesario marcharme con solo 21 años . Esta experiencia personal la tengo muy clara y si los chicos me quieren hacer caso les diría que no tengan prisa porque, si lo que quieren es jugar en Primera División, ya tendrán tiempo. Si no es con 21 años, será con 23, pero por el camino habrán perdido la posibilidad de jugar en el primer equipo del Barça”.
Tito Vilanova se arrepiente de aquel arrebato y es el autor intelectual de la actual política de pausa en el ascenso de los canteranos. Que suban al primer equipo, pero no para ser lanzados al escenario (como ocurrió con Bojan), sino para aprender junto a los mayores. Para hacer un master gradual, para pasar de aprendices a expertos sin prisa.


El futuro entrenador del Barça es terriblemente exigente. Su aportación va bastante más allá de las jugadas de estrategia a balón parado o la coordinación del cuerpo técnico. Ha sido los ojos de Guardiola hacia toda la cantera, donde tiene un hijo, Adrià, militando como defensa central en el Cadete B: “Como padre, el club me dijo lo mismo que le dijeron a los míos cuando yo entré como jugador: prepara a tu hijo para el momento en que deje de ser jugador del Barça porque lo más probable es que no llegue al primer equipo. Es duro escucharlo, pero es muy positivo”.
Tito Vilanova dirigió el Cadete B que arrasaba por donde pisaba. El de Messi, Cesc y Piqué. Un equipo invencible. Diez años después volverá a dirigirlos.
VII.           TITO TIENE LAS LLAVES DEL ASCENSOR.
 “Ahora no podemos cagarla”.
Así de claro. Se refería a la sensación casi vertiginosa de que era ahora o nunca. De que La Masia era un volcán imparable de energéticos chavales que pedían paso. Y que no se debía taponar el volcán con fichajes equívocos. Que ya se había equivocado (lo reconocía, sin temor) y que ahora era el momento de los chavales. No para que ocupasen las primeras posiciones de la trinchera; no para ser titulares. Sino que era el momento de construir la plataforma definitiva, de engrasar el ascensor al Camp Nou para que los hijos del volcán no se perdieran por el camino. Perpetuar la especie, filtrar el inevitable darwinismo. Era Pep en estado puro diciendo que esta era la hora, el momento clave para el club porque quién sabe lo que ocurriría el día en que todo soplara en contra.
Y llegó ese día, el de las derrotas y el adiós y resultó que el ascensor no solo seguía funcionando, sino que al segundo ascensorista le dieron galones de capitán para redoblar la apuesta volcánica. Tito ya tiene la llave del ascensor y no es un cualquiera. Es otro hijo de La Masia y al mismo tiempo, padre de canterano. A él tampoco hay que convencerle de las bondades del volcán. Lo conoce al milímetro: sabe de sus virtudes y defectos; conoce a los técnicos de abajo, a los niños prodigio, a los remolones y a los Busquets del futuro. Cuando Messi era un enano, Tito ya estuvo a su lado, como Cesc y Piqué. Cuando hubo que diseñar un plan en tres fases para cada chaval del Barça B, Pep miró a Tito y éste dibujó plazos, procesos y modos de evaluar el rendimiento.
Con los críos aprendió que formar y competir son dos formas de expresar lo mismo: el deseo de ganar. Con los mayores comprendió que no hay mejor mezcla que la mezcla de sangres, de ahí su pasión por juntar a muchos de casa con unos pocos elegidos de fuera. Pocas veces el ascensor del Camp Nou habrá estado en mejores manos, pues si Pep se demostró más cruyffista que Cruyff, muy probablemente Tito será más guardiolista que el propio Guardiola. Su primer triunfo es que el club haya decidido no apartarse del camino iniciado.

 

VIII. TITO VILANOVA, UN JUGON DE LA MASIA.

En las últimas horas estamos leyendo multitud de perfiles del nuevo primer entrenador del FC Barcelona, Tito Vilanova. Artículos profundos sobre sus innegables capacidades profesionales y personales para hacerse con el rumbo de la nave blaugrana. En las siguientes líneas me gustaría hablar del anterior Vilanova, de la etapa en la que fue jugador de La Masía y en la que tenía la ilusión de llegar a jugar en el primer equipo.
Vilanova era un chico larguirucho, de apariencia apocada y que disimulaba la timidez propia de la adolescencia con una pelambrera mod muy llamativa. Como jugador era un volante central pausado, con una excelente calidad técnica y capacidad para distribuir el juego. Solía jugar por delante del mediocentro y destacaba por su facilidad para manejar la bola con la cabeza levantada y por una madurez impropia de la edad. Tito fue quemando etapas en la cantera blaugrana hasta llegar al juvenil que dirigía Charly Rexach en 1985.

FINALES EN LAS GAUNAS
Aquel juvenil barcelonista es uno de los más recordados de la historia culé por el fútbol ofensivo que desplegaba y porque en él se formaron varios jugadores que pocos años después iban a formar parte del Dream Team de Johan Cruyff. Aquel equipo estaba liderado en el campo por Guillermo Amor, Sergi López y Jordi Roura pero quien estaba en la sala de máquinas era Tito. Dos encuentros marcaron la trayectoria de aquel gran juvenil de Charly; dos finales de Copa del Rey consecutivas disputadas en 1986 y 1987 ante el Real Madrid y Athletíc de Bilbao respectivamente. Ambas se disputaron en Logroño y yo, un niño apasionado por el fútbol que vivía en la capital riojana, tuve la suerte de que mi padre me llevara a ver ambas.
En la primera, el Barça endosó un 6-3 al Real Madrid en un encuentro fantástico y de imborrable recuerdo en Las Gaunas. El Real Madrid que dirigía Toni Grande tenía una enorme generación con futbolistas como Caminero, Aragón, Sebastián Losada o Vílchez. Sin embargo, se vieron a merced de un juvenil azulgrana que fue una máquina de generar fútbol. Los titulares del día siguiente eran para Ramón, el magnífico ariete que apuntaba como estrella y que logró un hat-trick. Se pedía que tuviera ya una oportunidad en el primer equipo y se le veía como el sucesor de Archibald. Sin embargo, el héroe en la sombra de aquel partido fue el número 7, un chico llamado Vilanova, que había controlado el tempo del partido a su antojo y que se permitió dar cuatro asistencias de gol. Seguro que el bueno de Nicolau Casaus, con su puro en el palco, tomó buena nota de aquel imberbe de 16 años.
Un año después, el mismo escenario y la misma final pero con un rival diferente, el Athlétic Club de Nico Estéfano. 12.000 espectadores en Las Gaunas, cifra extraordinaria para una final juvenil. Los cachorros llegaban con tres jugadores que apuntaban a ser leones de inmediato: Alkorta (jugando de mediocentro), Garitano y Mendiguren. El Barça presentaba un equipo muy similar al del año anterior con la incorporación de Chapi Ferrer, que había relevado al licenciado Cristóbal. El encuentro fue de poder a poder, muy cerrado. El Barça perdía 1-0 a falta de diez minutos. Guillermo Amor puso la igualada al transformar un penalti. Cuando apenas quedaban dos minutos para el final surgió la figura del 7, Vilanova, que de preciso disparo batía a Lobato y daba el título al equipo blaugrana. “El Mundo Deportivo” del día siguiente le dio la máxima puntuación posible, un 6. El juvenil del Barça lograba su segunda Copa del Rey consecutiva y lograba la hegemonía del fútbol de cantera español.
Parecía que muchos jugadores de aquella generación estaban predestinados a jugar en el primer equipo. Tito era uno de ellos sin duda. Llegó al Barça Atlètic que dirigía Lluis Pujol en 1988. El equipo estaba en Segunda División, pero las cosas no fueron bien y terminaron descendiendo de categoría. Vilanova fue perdiendo protagonismo en aquel equipo a medida que pasaba la temporada en favor de Danny Muller, el yernísimo de Johan Cruyff, y de Raigón, un chico más experimentado. El de Bellcaire llegó a jugar 3 partidos amistosos con el primer equipo blaugrana a las órdenes del Flaco pero jamás alcanzó a debutar en encuentro oficial. Terminó marchándose al Figueres, en el que se rencontró con su fútbol e impartió doctrina futbolística a las órdenes de Jorge D´Alessandro. Siguió demostrando cerebro y toque en el Celta, Badajoz, Mallorca, Lleida, Elche y en la Gramanet, en la que se retiró en 2002. A partir de ese día se empezó a forjar el Tito entrenador que ha terminado por ser el heredero de su íntimo amigo Pep en el banquillo barcelonista. Pero esa historia ya la han contado otros mejor que yo…
 Bibliografia:
* Ángel Iturriaga Barco es Doctor en Historia y miembro del GIHNT (Grupo de Investigación de Historia de Nuestro Tiempo). Autor de ‘Diccionario de Jugadores del FC Barcelona’ y ‘Diccionario de Técnicos y Directivos del FC Barcelona’. En Twitter: @anituarco
* Gracias a José Hernández, @rainerbonhof, por su ayuda documental.
* Publicado en El Periódico (28-IV-2012) MARTI PERARNAU - Foto: Miguel Ruiz (FC Barcelona).
- BLOG MARTI PERARNAU Fotos: Miguel Ruiz (FC Barcelona)
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- Jordi Cotrina (El Periódico) Fotos: Miguel Ruiz (FC Barcelona)
- MARTI PERARNAU Publicado en Sport (28-IV-2012)
- Foto: Valentí Enrich (Sport)
* Enrique Durán es Director Técnico de fútbol base de los Mamelodi Sundowns de Sudáfrica. Anteriormente fue Coordinador de la FCB Escola. En Twitter: e_duran_diaz
- Fotos: Miguel Ruiz (FC Barcelona)
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